Una película muy decente y un debut muy interesante y personal, que es lo que le da originalidad y solidez a este film.

★★★★☆ Muy Buena

Un franco, 14 pesetas

Lo bueno de conocer a gente del audiovisual y seguir en contacto con ellos es que pueden darte gratas sorpresas. Una, porque te invitan al estreno de una película en la que son coproductores con una empresa madrileña compuesta por Eduardo Campoy y José Manuel Lorenzo. La segunda, porque hay ocasiones en las que no tienes que mentir y merecen darles en persona tu enhorabuena.

Es el caso de mis antiguos compañeros de Adivina Producciones, de La Coruña. La productora, liderada por Jorge Algora y Susana Maceiras, lleva años dedicada al audiovisual encargándose de spots, videos institucionales, ofreciendo servicios de HD y postproducción de alta gama… entre muchas otras cosas. Ahora se han metido de lleno en la producción de películas, empezando hace un par de añitos con Camino de Santiago, El Origen, largometraje documental en el que pude participar durante el rodaje y la postproducción. Fue una apuesta muy fuerte que tuvo un digno resultado, sobre todo por la magnífica fotografía, de Suso Bello. Posteriormente le tocó a la ficción, empezando con la tvmovie Mintiendo a la vida y ahora con el debut de Carlos Iglesias en la dirección de largometrajes: Un franco, 14 pesetas.

La historia es bien sencilla: Martín y Pilar son un matrimonio que viven en un sótano de Argüelles en la España de los 60. Pero un par de sucesos harán que Martin emigre a Suiza para poder ganar dinero y enviarlo a su familia en España. Irá con su amigo Marcos y juntos verán que en Suiza no sólo encuentran trabajo: también encuentran otra forma de vida que contrasta muchísimo con la “spanish way of life” que había en la época de los Alcántara.

Lo primero que transmite esta película durante su visionado es autenticidad. En la misma línea que Habana Blues, película que da la impresión de ser un retrato muy acertado de Cuba. De hecho muchos que son cubanos o han vivido allí dicen que se aproxima mucho. Pues lo mismo sucede con ésta película. Nunca he estado en Suiza, pero parece que está tan bien retratada que el poder de real y verosimil se juntan para hacer un relato más que interesante.

Por otro lado hay que remarcar problemillas de ritmo que alargan innecesariamente la película. No se hace larga, pero da la sensación de que el montaje podría haber sido más ágil. El trabajo de los actores es estupendo, la puesta en escena es trabajada y la ambientación está muy lograda. Mario de Benito compone una música amable y melancólica que tal vez tenga demasiada presencia en el film, pero no deja de ser un trabajo interesante. Mención especial a Isabel Blanco, actriz que personalmente conoce las circunstancias en las que se basa el guión de la película y que compone el personaje más agradecido y mejor compuesto de todos. Un auténtico regalo para la actriz y un personaje totalmente adorable para el espectador. Merece nominaciones.

Otro de los aspectos más interesantes de la película es que presenta una emigración en circunstancias poco “actuales”. Es el caso de la gente que no encuentra trabajo y no le queda más remedio que irse al extranjero a buscarse la vida, pero para nada tiene que ver con la emigración que vemos y que muchos tratan de vender como la única: la que surge de la pobreza más absoluta y cuya tabla de salvación es irse a otro pais sin nada. En el caso de esta película son unos personajes que se quedan sin trabajo y conocen la posibilidad de seguir haciendo lo que saben pero en otro país. Pero el aspecto menos visto y más “educativo” de la película es la forma de vida del pais de acogida y el respeto que “impone” y que también hay que profesar. Es muy significativo el momento en el que la anciana que recoge unos papeles que han tirado los protagonistas al suelo para tirarlos ella a la basura. Si algo hay que agradecer a esta película, más que los aspectos puramente cinematográficos, es el bofetón que muchos sentimos al vernos identificados con los protagonistas y con la forma de vida que se encuentran: totalmente amable, ordenada, lógica y (esto ya es más personal) plena. Lo mejor de la película es que todos los que no hemos estado en Suiza nos sentimos emigrantes e ignorantes en muchas secuencias.

En definitiva, una película muy decente y un debut muy interesante y personal, que es lo que le da originalidad y solidez a este film. Yo por lo menos ya tengo unas ganas locas de irme a visitar Suiza… espero que no en las circunstancias de los protagonistas.
Lo mejor: La autenticidad y la originalidad del planteamiento. Isabel Blanco (Hanna)
Lo peor: Ritmo, montaje. Y algunos efectos digitales (chromas) muy cutres.
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 22 enero, 2007

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