Crítica de

La última casa a la izquierda

Con una crudeza que puede impactar a ciertos espectadores se desarrolla este efectivo thriller que es un remake de la cinta de Wes Craven que impacto en 1972 y tal como ayer no posee una gran promoción
Forma parte del especialLo mejor (con perdón) del cine de Serie Z
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Cartel de la película La última casa a la izquierda (2009) de Dennis Illiadis

Hay cierto tipo de cine que si viene cierto no es de gusto de especialistas del tema si son efectivos para las masas y lo logran sin un gran apoyo promocional y cuentan con una atractiva historia con el cometido de entretener.  Es lo que ocurre con “La última casa a la izquierda” que se podría encasillar por su arranque como una cinta más donde jóvenes están en el camino equivocado y se ponen en líos, demasiado predecible y parte del molde con el cual muchos trabajan en la actualidad. Pero es un remake del solvente Wes Craven(Pesadilla-Scream) la cual desarrollo en 1972 con un éxito sin precedentes por la modestia de la cinta y  debe haber sido la pionera de tantas realizaciones de los ochentas y noventas que explotan el tema de terror con muchos jóvenes en pantalla y expuestos al peligro.   La historia gira en torno a Mari que es una gran nadadora y  correcta muchacha que va de vacaciones a un lago con sus padres, en un encuentro con su amiga Paige conocen a un chico que les ofrece marihuana, el problema es que el muchacho tiene un padre que viene arrancando de la policía y anda con su hermano sicópata y su peligrosa novia. Como es de prever las chicas son secuestradas y vejadas de la forma más brutal pero no la tienen nada de fácil los maleantes ya que las chicas son "hueso duro de roer" y dejaran heridos a estos sicópatas que pedirán ayuda a una pareja que esta en una cabaña cercana. Ellos son los padres de Mari que están preocupados por que aún no regresa. Todos ignoran que tienen una relación en torno a la chica que esta desaparecida pero la verdad saldrá a flote de la manera mas violenta y oscura.   La cinta es durisima,  amarga  y genera una tensión que no agradará a todos por su crudeza sin coreografiarla demasiado utilizando efectos especiales realistas y un grupo de actores que entregan con aplomo actuaciones acordes a la necesidad de mostrar seres en grandes problemas, desesperados y con ánimos de venganza.  Una pequeña película que en segunda línea analiza estas dos historias familiares paralelas, bien disímiles entre si, por un lado un padre perfecto y otro criminal, sádico  e impredecible que se encontrarán en un apacible lago, que no es el de Jason.  


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