Crítica de

Bandidas

Simplona cinta de sobremesa, donde ni la presencia de Salma, ni de nuestra Pé, salva a la película del desastre
Cartel de la película Bandidas (2006) de Espen Sandberg

No me interesaba lo más mínimo la película, mención aparte del «auto-bombo» promocional que la han ido dando en infinidad de medios (promoción que lo llaman ahora) y que hace que uno vaya a verla casi obligado, esperando y rezando que de esa estúpida manera cese de una vez por todas la pesadez a la que los medios nos someten.

En honor a la verdad, diré que el empujón final hacia la sala de cine me lo dio Salma Hayek y es que las curvas de la bella mejicana ayudan al más reacio hacia el cine más lejano del planeta, tan solo por verla contonearse en pantalla.

Y tras la excusa, que no es tal, vamos con la película; una simplona cinta de sobremesa, donde ni la presencia de Salma, ni de nuestra Pé, salva a la película del desastre, adecuada para las sobremesas televisivas, y sostenida en el «girl-power» que tan nefastos resultados está teniendo en pantalla, intenta la cinta, no sin ciertas dosis de falta originalidad, llevarse al espectador/a al huerto, y donde un Steve Zahn ejerce de hombre florero, pa’ que luego digan.

Es curioso, como una cinta franco-americana, intenta explotar el lado guay de Mexico y el malo de los «gringos», ¡ Pero si la película esta rodada en Francia ! Señores distribuidores, productores y demás elementos cuyo puesto acaba en -ores, no hagan perder al público su valioso tiempo en estas películas… Nosotros se lo agradeceremos llenando sus arcas en las taquillas.


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