Probablemente, la gran obra maestra de Tim Burton, por ser un compendio de sus mayores virtudes, y una consciente eliminación de lo que algunos pueden achacarle como defectos. Hermosamente rara, auténtica, y directa al corazón. Una cinta inolvidable

★★★★★ Excelente

Big fish

Maravillosa. Ésta es la única calificación que puedo ponerle a la película de mi querido Tim Burton. El hombre tras Eduardo Manostijeras, Sleepy Hollow o Sweeney Todd nos ofrece aquí su película más madura y adulta, además de la más normal en años (creo que desde Ed Wood no hacía una cinta que estuviese ambientada en el siglo XX o en el mundo real). Y el resultado es una gozada absoluta.
Big Fish supone un punto de inflexión en la carrera del realizador de Burbank. Por primera vez en mucho tiempo, Burton se deshace de su característica estética gótica y sus argumentos estrafalarios para contarnos una historia de un hombre extraordinario que vive en su propio mundo de fantasía. ¿O quizás sea realidad? Además de la propia historia fantástica de Edward Bloom, Burton se permite sorprendernos reflejando con inteligencia la relación entre un padre y su hijo que no se llevan bien, pero acaban aceptándose el uno al otro. En realidad, las películas de Tim Burton siempre han tratado sobre cosas mundanas, pero quizás la extravagancia de sus propuestas no habían dejado verlo como se aprecia aquí. Sin renunciar al humor y a los fenómenos extraños, el director y su guionista John August nos disparan al corazón, haciéndonos uno con los personajes desde el primer minuto.
Como siempre aparece por allí la maravillosa música de Danny Elfman, mano derecha de Burton, más sutil y bella que nunca, complementando perfectamente las actuaciones del reparto. Y vaya reparto. En una historia en la que Johnny Depp no tenía cabida (otra muestra más de la inteligencia del director), Ewan McGregor se convierte en la estrella de la función, demostrando una vez más su versatilidad y su carisma arrollador. De Albert Finney y Jessica Lange ya poco hay que decir, y tanto Marion Cotillard como Helena Bonham Carter llenan la pantalla cada vez que aaprecen, en especial la inglesa, cada vez más inolvidable (no sé si se da cuenta de la suerte que tuvo de casarse con Burton. Menudos papeles le ha regalado). Tan sólo un al go apático Billy Crudup y alison Lohman quedan atrás, pero no se nota mucho. En realidad ni siquiera importa que el ritmo sea algo irregular. La magia que transmite la película, la FANTASÍA en mayúsculas, no se paga con dinero. Es la demostración de que Burton es un autor más allá del gótico. Aunque sea lo que mejor hace (y lo que más le gusta).
Lo mejor: Ewan McGregor (ver sus escenas con el personaje de Jenny), Helena Bonham Carter (soberbia) y el guión de John August, mágico e inolvidable
Lo peor: El ritmo es irregular y debería ser un poco más corta, pero no importa mucho
publicado por Alba Viñallonga Cruzado el 7 mayo, 2011

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