Que no lleve a engaños al aspecto superficial de Teeth. En realidad tiene las mismas dosis de drama que de cachondeo (en cuanto a humor negro, se entiende). Funciona mezclando ambas partes, aunque a veces no sepamos donde nos lleva el guión.

★★★☆☆ Buena

A la hora de escribir el guión de una película como Teeth, se puede tirar por dos vías radicalmente opuestas. Por un lado, se puede escoger lo más obvio. Esto es, el gore, el cachondeo y, quizás, la típica película de adolescentes. Pero si los responsables le echan pelotas al asunto y deciden, con mucho riesgo, meterse de lleno en el terreno dramático de la situación, la propuesta puede salir de lo más curiosa e inesperada. A vista de los resultados, Mitchell Lichtenstein, que además de escribir el libreto se ha encargado de dirigirlo en esta, su opera prima, ha tirado por ambos derroteros. Y la cosa es que no le ha salido mal el experimento. Cuando Teeth, en su primera mitad, muestra los componentes puramente dramáticos, nos resulta, por difícil que parezca, verosimil (algo a lo que ayuda la magnifica interpretación de su protagonista, Jess Weixler), mientras que, ya entrados en la segunda mitad, nos despacha con lo que todos estábamos esperando; humor negro, unas cuantas castraciones con ajustadas dosis de gore y, finalmente, una conversión en cine de justicieros con reminiscencias, a su modo, de La violencia del sexo (I Spit your Grave, 1978).

Teeth parte del mito de la vagina dentada. En algunas culturas se cree que, algunas mujeres, poseen tal anomalía, y solo pueden tener relaciones sexuales con un hombre, llamémosle héroe, que sea (el) elegido para tan particular misión. Partiendo de dicho elemento mitológico, Lichtenstein confecciona una trama que tiene mucho más que ver con películas como May (May, 2002) que con otras tipo La lengua asesina  (1996). Y eso, obviamente, es un punto a su favor. Luego ya habría que pensar en porqué la trama tiene algunos altibajos o en porqué el tono, en ocasiones, se torna confuso (algo a lo que se arriesgaban al intentar mezclar el drama realista con el desmadre gore), dando la sensación de que el guión no sabe exactamente como avanzar. Por ultimo, añadir una apreciación personal. Sabemos que Tiburón (Jaws, 1975) puede crear (y creó) en muchos espectadores un terrible pánico al mar, que la reciente Reflejos (Mirrors, 2008) intenta causar ese miedo, pero trasladado a los espejos, o que Hostel (Hostel, 2005) ídem con las excursiones turísticas por la Europa del este…entonces ¿es Teeth la película definitiva para provocar miedo en cuanto a las relaciones sexuales?

publicado por Carlos Cubo el 9 septiembre, 2009

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