Robert Altman realiza la más cinéfila de sus películas. Es un verdadero “”tour de force”” coral, fiel a su estilo, pero esta vez cargado de citas y homenajes sobre y contra Hollywood.

★★★★★ Excelente

El juego de Hollywood

Con "El juego de Hollywood", Robert Altman realiza la más cinéfila de sus películas. Es un verdadero tour de force coral, fiel a su estilo, pero esta vez cargado de citas y homenajes sobre y contra Hollywood. Así, el guión especular comienza con un plano secuencia, tan brillante y largo como el famoso de "Sed de mal" que acompañaba a los créditos (Touch of evil de Orson Welles, 1958). Para reafirmar su homenaje a Welles, y en esa misma escena, dos de sus personajes hablan del cine actual -"más parecido a un vídeo clip que otra cosa"- y a continuación alaban el citado arranque del genial director.

En el aspecto técnico Altman se deja la piel en cada plano, "rellenando el tapiz" como dijo otro maestro (Alfred Hitchcock), es decir colocando atrezzo, carteles de cine o extras a juego con lo que se está diciendo o haciendo. Véase si no ese desfile de deportistas que se cruzan ante los protagonistas cuando estos hablan de que deberían dejar de pelearse entre ellos y formar un equipo; o cuando enfoca en distintos momentos carteles de películas clásicas con títulos que encajan muy bien con el estado de ánimo del protagonista (Tim Robbins, más cínico que nunca).

La trama se centra en un caso de asesinato y chantaje; Altman aprovecha el mundillo donde se desarrolla la acción (unos estudios de Hollywood) para arremeter contra el sistema de producción americano. El estudio que dirige Tim Robbins transforma un proyecto, prácticamente de “arte y ensayo”, con final poco convencional y actores desconocidos, en un típico producto americano, con estrellas y final feliz.

El contraste es total ya que Altman hace todo lo contrario. Aunque sí utiliza a todas las estrellas que puede (Cher, Bruce Willis, Nick Nolte, Andie Macdowell, Malcom Macdowell, Angelica Huston, Scott Glenn, Elliot Gould, Jeff Goldblum, Julia Roberts, Burt Reynolds, Robert Wagner, James Coburn…son algunos de los que me acuerdo) lo hace para "adornar" su particular final nada moral donde las personas más sanas son despedidas y los corruptos y conspiradores -y hasta los asesinos- consiguen triunfar. ¡Vaya golpe bajo de este gran director a todo un sistema! Sistema que, eso sí, admite la autocrítica como demuestra la propia cinta.

A Robert Altman lo recordamos por "M.A.S.H", "Nashville", "Los vividores", "Vidas cruzadas" y tantos otros estupendos largometrajes. No cabe duda de que era un realizador muy agudo, con una visión especialmente irónica de la sociedad donde vivía. Lo que le diferenciaba de otros directores contemporáneos era su facilidad en construir -y plasmar con imágenes- un caleidoscopio de personajes que, en su conjunto, más que individualmente, caricaturizaban la forma de vida norteamericana. Altman consiguió esto en casi todas sus películas y en "El juego de Hollywood" se aprecia más que en ninguna otra.

publicado por Ethan el 5 junio, 2008

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