San Raimi vuelve después de la trilogía de Spiderman, y antes que la cuarta parte de ésta y de la adaptación del videojuego World of Warcraft, y nos trae esta pequeña joya que es Arrástrame al infierno, un film donde el terror y el humor negro (escatológico en ocasiones) son la nota predominante, o sea, que vuelve a sus orígenes, a aquellas producciones de serie B (aunque ésta es más bien serie A disfrazada de B) que tantos admiradores (y detractores) le granjearon. Y es que desde el mismo prólogo (magnífica escena, por cierto) nos queda bien claro a qué tipo de película nos vamos a enfrentar, y ciertamente no decepciona. Raimi consigue meter miedo, inquietud e incluso angustia en el cuerpo, el uso del sonido (incluida la banda sonora) y de las sombras son elementales para lograr la atmósfera de tensión, de que algo desconocido persigue a la protagonista y la sensación que por más que huya no logrará escapar.
El elenco de actores, todos ellos prácticamente desconocidos, es otro punto para el filme, desde la protagonista Allison Lohman (Beowulf, Gamer) y su novio, Justin Long (La jungla 4.0), hasta el vidente (Dileep Rao), la médium (Adriana Barraza) y la propia anciana "desvalida" (Lorna Raver), hasta el director de la sucursal, David Paymer (Payback) que quizá sea la cara más conocida del filme ya que es un habitual secundario en filmes hollywoodienses; pasando por su rival en el ascenso, Reggie Lee (Prison Break). Todo el elenco logra darle credibilidad a sus personajes, destacando especialmente la protagonista y Lorna Raver, que sin duda me parecen excelentes para sus respectivos papeles.
En definitiva, Arrástrame al infierno es perfecta para aquellos que disfruten con una buena película de miedo, para nostálgicos de Posesión infernal y otros filmes gamberros de los ochenta, y aún más, es una advertencia a los banqueros para que no jodan a sus clientes todavía más…
Lo mejor: -Que Raimi haya vuelto (aunque sea por un periodo corto de tiempo) a su cine más gamberro y con la única pretensión de divertir. -El prólogo y la escena del aparcamiento. -Su final no sorprende, pero aún así mola. -La nómina de intérpretes.
Lo peor: -Nada
