Entre la socarronería y el humor negro, ésta Miss Sunshine posee un arranque realmente brillante, para perder gran parte de su fuelle a la media hora. Una irregularidad y un bajón que no remontará hasta las secuencias finales.

★★★☆☆ Buena

Pequeña miss sunshine

¿Acaso no está en la tierra de las oportunidades? ¿Y el éxito y la belleza no es la gran ambición? Así es para la pequeña de siete años Olive (Abigail Breslin), cuyo sueño es el de ganar alguno de los numerosos concursos de belleza que se organizan a lo largo y ancho de los EE.UU. Ella es simpática, no carente de atractivo, pero más bien rolliza y, físicamente, del montón. Y en su meta, arrastrará a toda su variopinta familia.

Subiéndose a la desvencijada furgoneta Wolkswagen amarilla, la no menos apedazada familia Hoover emprendrerá un peculiar viaje que, como en cualquier ‘road movie’ que se precie, será también de iniciación, de autodescubrimiento de cada uno y de final de trayecto para algun otro.
Pero que se puede esperar teniendo como tripulación a un abuelo que esnifa coca (en el rostro del veterano y curtido Alan Arkin), un padre que esconde su mediocridad y fracaso dando lecciones de cómo triunfar en la vida (Greg Kinnear); un tío homosexual que ha intentado sucidarse por culpa de un fracaso amoroso (Steve Carell); un hermano adolescente que se niega a hablar (Paul Dano), y una madre que no tiene más remedio que poner algo de sesantez en una familia tan liada (Toni Collette).

Remolcarlos hasta California para descubrir el valor de ser uno mismo y de saber estar unido a tus seres más próximos en una convivencia no siempre fácil.

Y, por el camino, contar una historia de perdedores, incluso mucho antes de alcanzar la madurez, como ese hermano de 15 años que ha hecho ‘voto de silencio’ y desea ingresar en las fuerzas de aviación; o la misma Olive.

Hasta desgranar, concluído el peregrinaje, una crítica a los concursos de belleza y al sueño americano, ridiculizados en esa escena, que vale toda la película, la de la actuación final de la pequeña Olive ante una escandalizada audiencia. Toda una provocación que sin embargo deja en evidencia cómo se inculcan y utilizan desde la más tierna infancia, los modelos de culto al cuerpo y de superficiliad.

Discursos, por otra parte, no especialmente innovadores, ni culminados de manera especialmente arriesgada, pero que nos regala momentos y frases antológicas como la del abuelo Hoover a Olive de: “Un fracasado es alguien que tiene tanto miedo de ganar de verdad que nisiquiera lo intenta.”
Entre la socarronería y el humor negro, ésta Miss Sunshine y la extraña familia posee un arranque realmente brillante, para perder gran parte de su fuelle a la media hora. Una irregularidad y un bajón que no remontará hasta las secuencias finales.

Pero una comedia, al fin y al cabo, peculiar dirigida por el (parece que) bien avenido matrimonio compuesto por Jonathan Dayton y Valerie Faris, y que no sólo se convirtió en la sorpresa de los Oscar, sinó también en la producción estadounidense independiente de la pasada temporada, cosechando además millones de simpatizantes.
publicado por Carles el 3 abril, 2007

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