Un pestiño que en su época debió servir para afinar la zambomba de más de un onanista impenitente. Esta no la salvaba ni Esteso en sus mejores épocas.

★☆☆☆☆ Pésima

Las de Pajares de la Costa del Sol pasen, pero las de época no hay por donde cogerlas. Maaaaadre mía.

La película trata de una muchacha que es la heredera de un rico terrateniente (Ozores) que muere en extrañas circunstancias. Cuando va a recibir la herencia a la lujosa mansión de su tio (el terrateniente muerto) el servicio le hace la vida imposible, dado que quieren quedarse ellos con la tajada. Y por ahí aparece un pasante de notario (o algo así, no me enteré bien) que es nada más y nada menos que Pajares, que es el encargado de decirle que le ha correspondido. Pero la cosa se enreda y salen muchos vellos púbicos, pechos y manoseos impúdicos.

Mala, mala, mala, pero mala, mala, mala. Es que no hay por donde cogerla, dado que no tiene mucho sentido nada en la película. Se salva, como siempre, la actuación de Ozores que me mata de la risa. Pajares hace lo de siempre, pero vestido de época. Adornan la película un par de chicas en porretas, que lucen medio liguero cada una y que tienen la clave del tesoro. Simpáticos resultan los chistes políticos, del estilo de "Escapó disfrazado, como Carrillo" y muchos similares.

Resumiendo, un pestiño que en su época debió servir para afinar la zambomba de más de un onanista impenitente. Esta no la salvaba ni Esteso en sus mejores épocas.

Besitos.

P.D: La inclusión de un hombre lobo gay es de los más esperpéntico de la historia de la caspa.
publicado por Tito chinchan el 10 agosto, 2006

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