Una película más que notable y un debut sobresaliente que desgraciadamente ha pasado inadvertida por la cartelera. De lo mejorcito del año.

★★★★★ Excelente

Las “óperas primas” son una prueba de fuego. Los directores son “sentenciados” según su primera obra. Más curiosidad despiertan si son actores metidos a realizadores. Y pueden ser calificados dentro de un amplio abanico de adjetivos: prometedor, soso, genial… Sin embargo yo añadiría otro adjetivo más que define ésta y otras dos películas como Un franco, 14 pesetas o la segunda peli de Zambrano, Habana Blues: SENTIDA.

Las historias que tienen un toque autobiográfico, escritas y rodadas con el talento suficiente, son capaces de tocar la sensibilidad del espectador y darle la sensación de que todo eso que se cuenta, aunque no lo ha vivido, ha sido real.

Andy García, nacido en Cuba y exiliado cuando Castro llegó al poder, ha querido hacer su particular homenaje a su añorada tierra a través de la historia de una familia que bien podría ser la suya. Y contó con un guionista de excepción: el ya fallecido Guillermo Cabrera Infante. Es una lástima que esta película haya tardado tanto en llegar en nuestro país.

Relata la historia de la familia Fellove, adinerada y con negocios en una Cuba gobernada por el también dictador Batista. Dentro de la propia familia hay hijos rebeldes que quieren un cambio en el país y abogan por el golpismo de Fidel Castro y muchos otros grupúsculos “revolucionarios”. Sin embargo Fico (García), siempre estará del lado de su familia, para bien o para mal. Y la familia, en cuanto Batista abandona el país, comienza a destruirse como Cuba. El personaje de García recuerda un poco al de Rick en Casablanca. Y no es una comparación que le reste puntos, desde luego.

Aunque la sinopsis suene un poco tópica y sosa, esconde una película apasionante y apasionada. Tiene un elenco envidiable en el que sobra Inés (de)Sastre, que despega al espectador de la historia. Cabe destacar que García e Infante han brindado a Bill Murray uno de los mejores personajes de su carrera y de la película. Sin duda. Es el contrapunto humorístico y casi “irreal” en esta historia. Pero es genial y consigue elevar el listón de la película.

Hacer una película sentida también consiste en mojarse históricamente, como es el caso. La película emana calor tropical, ritmos pegadizos y unas recreaciones de personajes y situaciones históricas muy logradas. Tampoco deja pasar una figura como el Ché, el otro Fidel Castro frustrado. Tal vez sea ese retrato nada progre e idolatrado de ese “libertador” (jua) eche para atrás a algunos. Ya sabemos a cuáles.

Una película más que notable y un debut sobresaliente que desgraciadamente ha pasado inadvertida por la cartelera. De lo mejorcito del año.
Lo mejor: Todo.
Lo peor: Inés Sastre.
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 22 enero, 2007

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