El director convierte un documental con un tema muy interesante en una colección de anédoctas unidas contadas a cachos.

★☆☆☆☆ Pésima

Cineastas contra magnates

Uno de los documentales españoles que más ganas tenía de ver era el de Cineastas contra magnates, cuya web de nombre inmemorizable, nos descubre que es una parte de 2 documentales sobre el mismo tema. El otro: Cineastas en acción.

El “ensayo” versa sobre el trato que reciben las películas una vez terminadas. Una lección estupendamente documentada sobre los distintos formatos de imagen, las barrabasadas que se hacen en proyección tanto en cine como en televisión, algunas costumbres técnicas perjudiciales para la salud artística del film como los films coloreados, etc… En ese apartado no tiene ninguna pega, y resulta muy instructivo para aquellos que quieran saber algo más del aspecto técnico del cine.

Sin embargo la torpeza supina del director convierte un documental con un tema muy interesante en una colección de anédoctas unidas contadas a cachos, como si escribiera en su blog cada 15 días y luego pusiera todos los post seguidos para hacer un libro. De repente, salta al meollo del documental: la falta de respeto al trabajo del director en un film. Y a partir de ahí es cuando se convierte en un pastiche aburrido, redundante y radical. Y eso que sólo dura y media, pero aburre hasta las piedras.

Este documental sectario hasta la médula no sólo se centra en el director como Dios único y todopoderoso de la película, sino que los productores no existen, y si existen son americanos, con mucho dinero y muchas ganas de destrozar películas de la forma más ruin posible. La impresionante colección de testimonios y entrevistas que reúne este largo (Stanley Donen, Berlanga, Woody Allen, John Houston, Burt Lancaster…) no sólo no es un atractivo, sino que el director, Carlos Benpar, consigue convertirlos en una losa: no sabe editar lo sustancial del discurso de ninguno. Parece que quiere presumir de haber conseguido grabar a tan ilustres invitados, pero sólo revela su torpeza como director al no saber escoger fragmentos. Eso sí, el más delirante de todos es José María Nunes, un auténtico loco radical.

También tiene “parches” de ficción que tratan de ilustrar el concepto de “El artista lo es todo y todo lo que hace es intocable”. En resumen, un alegato en contra de la industria, a favor del cine de autor, de la conservación de la pureza creativa pero es un producto deshonesto e incoherente al 100%, ya que si vamos a hablar de pureza, no entiendo por qué a la guapísima narradora, Marta Belmonte (lo mejor del film), la dobla tan horrorosamente cuando al resto de bustos parlantes los subtitula. Infumable. El director de “esto” lo tiene claro: el director es Dios.

Y ya sólo el título delata su intención: Cineastas (intención de magnificencia) contra Magnates (malos malos malos).
Sin embargo yo me (os) pregunto: ¿Quién necesita más a quién: el cineasta al magnate o el magnate al cineasta?
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 22 enero, 2007

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