Si hay un director francés que utiliza el cine para provocar a la burguesía de su país este es Bertrand Blier. Hijo del actor Bernard Blier, con el que no hay que confundir, se inició en el cine con el documental y destacó como realizador de éxito con la singular Los rompepelotas (Les valseuses, 1974), obra iconoclasta y descarada que le guiaría en su carrera posterior hasta el día de hoy.
En la misma línea desafiante contra la moral conservadora, y con el mismo actor protagonista (Gerard Depardieu), Blier rodó en los años ochenta una serie de éxitos entre los que destaca Tenue de soirée, una comedia muy cercana a Los rompepelotas, en cuanto trata de un trío (dos hombres y una mujer) que se dedican al robo tan sólo por ir en contra del sistema establecido.
La diferencia entre los dos filmes es la perversión sexual que padecen los protagonistas de Tenue… debido a las relaciones bisexuales que se establecen entre ellos: mientras Antoine (Michel Blanc) no puede dejar de amar a su mujer Monique (Miou-Miou), ella se siente atraída por Bob (Gerard Depardieu), que a su vez intenta seducir a Antoine. El conflicto plantea situaciones cómicas, pero también dramáticas hasta el punto de llevar a los personajes a prostituirse con tal de no cejar en su intento de normalizar una situación que es imposible de manejar.
Con un guion en ningún caso políticamente correcto, que seguro hará sonrojar a más de un espectador —hoy el efecto es menor aunque se adivina lo que supuso en su día—, Blier parece querer dar un golpe en la mesa que haga saltar todo tipo de prejuicios, en especial el sexual, para finalmente salirse con la suya.






