Cinta rusa perteneciente al bloque de largometrajes que visitan el certamen que, como hemos dicho, este año homenajea al cine que se viene haciendo últimamente en Rusia.
Se trata de un drama de apariencias, donde los personajes que al principio caen bien se tornan en seres despreciables y, al contrario, los que rechaza el público serán los que se ganen las simpatías.
Aunque nada es tan radical, nadie es bueno del todo ni tampoco malo. La cinta es en sí pesimista con una sociedad que parece desunida, donde cada uno va a lo suyo, con una violencia implícita que caldea el ambiente (esa enorme central nuclear lo está avisando).
Buen filme, por tanto, con una actuación destacada (luego nos enteramos que ha ganado el premio a la mejor actriz):Nadezhda Markina, la mujer que encarna a Elena.







