Cinco historias de taxistas narradas por Jim Jarmusch en una de sus mejores cintas. Cinco episodios que se desarrollan en otras tantas ciudades (Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki).
En el primero destaca esa gran dama del celuloide que es Gena Rowlands; en su línea, siempre creíble, sobria, genial. El segundo episodio se me antoja más entrañable, solidario y también excelentemente interpretado (¡lo qué chilla Rosie Pérez al hablar!). El tercero, un cuento, una fábula entre una ciega y un taxista de Costa de Marfil; muy gracioso, no perderse los sucesivos “cortes” que le endosan al taxista.
El cuarto una de Benigni haciendo de las suyas: confesándole a un cura sus pecados, que si se tiraba a una calabaza, que si luego mejoró y lo hacía con una oveja, etc. La verdad es que te ríes. El quinto es otra fábula, como un relato de Chejov. El que más me gustó. El taxista, aún dolido por la pérdida de un bebé, recoge a tres borrachos en un helado Helsinky.
Lo mejor
El último de los cinco relatos.
Lo peor
Nada que reseñar






