La hija de David Lynch, Jennifer con una realización que cuenta la intrigante historia de macabros asesinatos ocurridos en un pequeño poblado donde tres testigos son interrogados para dar con unos asesinos que usan horribles máscaras de latex.
Diversos flashbacks son utilizados en esta intrigante cinta que fue presentada el 2008 en la selección oficial del festival de Cannes. El mayor acierto sin duda lo constituye su montaje y algunas actuaciones. Una atracción innegable es que la realización proviene de una del clan de David Lynch que las oficia como productor, lo que ya habla que no se puede esperar un relato lineal y predecible. Sorpresas hay muchas y esos siempre se agradece aunque la temática pareciera ultra repetida pero la forma de narrar no lo es. Jennifer Chambers Lynch tardo quince años en volver a ponerse detrás de una cámara. En esta historia quiere sorprender al espectador a través de un trabajado guión centrado en una investigación policial donde dos agentes del FBI llegan a un pequeño poblado con la misión de resolver rápidamente un crimen ocurrido y donde hay tres testigos claves que serán interrogados en forma separada en unas salas dispuestas en un cuartel de la policía con el objeto de grabarlos y sacar rápidas conclusiones. De ahí en adelante los flasbacks se apoderan del relato en tres bandas que se juntarán en el suceso que cambia sus vidas. La niña que ve como es asesinada su familia y se percato que en una camioneta había rastros de sangre. Una pareja de drogadictos y dos policías que más que hacer cumplir la ley se divierten con los que circulan en la carretera hasta que uno es asesinado. La única inocente es la pequeña, el resto oculta algo lo que hace muy complicado el caso. Incluso los dos agentes son sumamente extraños y perfectamente hasta podrían estar involucrados. Es el juego de las apariencias, de un infierno grande en un pequeño poblado. El encierro donde son interrogados los testigos contrasta con las grandes praderas y donde cada versión sin duda constituye un acertijo para el espectador que es atraído principalmente por la correcta filmación y montaje del film. La actuación de Bill Pullman que había trabajado con Lynch padre en “Lost Highway”, esta essumamente asertiva no como al de presidente en “Independence Day” que era para la risa. En tanto Julia Ormond, como olvidarla en “Leyendas de pasión” junto a Pitt y Hopkins, en un registro poco habitual para ella como agente y lo hace maravillosamente. La cinta no es de gustos masivos, encantará a los cinéfilos por sobre todo. La construcción de personajes ambiguos la hacen un poco aletargada pero mantiene en todo momento en conjetura hasta el gran final que es lo más atractivo e inteligente que toma por sorpresa. Los dos asesinos que abren la primera escena del film, con macabras y deformes máscaras de latex cubriendo sus rostros, es un acierto que denota la preocupación por los detalles que generan aun más intriga y a veces miedo.
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