La película nos muestra que el denominado "sueño americano" no fue tan perfecto como lo pintaban, que a veces es más importante aparentar tener la felicidad que de verdad poseerla.
Estos valores recaen sobre los Wheeler, un matrimonio ideal, con dos hijos, el marido con un trabajo estable y una casita muy mona en los suburbios de Connecticut. Pese a ser felices, April (Kate Winslet) recordando tiempos pasados, cree que es hora de cambiar de aires, de irse a vivir a Francia con su marido, Frank (Di Caprio) y sus hijos. Pero los cambios, aún siendo bienintencionados, desencadenan una serie de acontecimientos que finalizan de una manera que ni ellos esperaban y, seguramente, el espectador tampoco.
El peso de la película recae, casi en su totalidad, en el dúo formado por Di Caprio y Winslet, y digo casi en su totalidad porque se me ha olvidado mencionar un personaje secundario que es realmente extraordinario, y que le da un significado especial al film. Hablo del personaje interpretado por Michael Shannon, (nominado al Oscar por su papel en este film) hijo de los vecinos de April y Frank que, recién salido del manicomio, demuestra que en realidad él es único cuerdo en un mundo repleto de locos. Los actores, por tanto, están más que correctos, Di Caprio puede gustar más o menos, pero la verdad es que está cojonudo en el papel de Frank y demuestra su madurez, que ya era hora, en esta cosa llamada interpretación. Por parte de Winslet, nada que decir, está espléndida en todos y cada uno de los aspectos.
El argumento no es nada del otro mundo, al fin y al cabo son dos horas para contar como se deteriora una pareja. Resulta tediosa en algunos momentos puntuales, no llega a aburrir, pero si a desesperar, y tiene cierto tufillo a telefilm del que no se desprende. Pese a que Mendes es un director bastante notable, estamos, quizás, ante una de sus peores películas, por debajo de Jarhead y Camino a la perdición, y muy muy por debajo de la que fue su ópera prima, la maravillosa American Beauty. Creo que Revolutionary Road se sostiene y se confía demasiado en las interpretaciones, que el guión está mal adaptado y que le falta algo de fuerza en el desarrollo para terminar de atrapar al espectador. Es aquí donde se demuestra que la genialidad de su primera película residía en la labor de guión y no en el manejo de la cámara.
Pese a todos sus defectos, posee muchas virtudes que destacan gracias a estos defectos citados, como son las interpretaciones tanto de personajes principales como de secundarios, y el mensaje o "moraleja" de la historia que se nos muestra, preguntándonos si alguna vez creímos tener valores y si la felicidad, esa que tanto anhelamos, alguna vez de verdad la poseímos, o solo fingimos tenerla.
Lo mejor: Las actuaciones en general
Lo peor: El guión está mal adaptado al cine
