La sincera bondad de Vera raya en la inocencia extrema, lo que la convierte en blanco ideal para los que quieran aprovecharse de ella. Y son unos cuantos.

★★★☆☆ Buena

Vera

Recta final, aquí en Sevilla, en el XIX Festival de Cine Europeo y, en especial, en la Sección Oficial donde ayer asistimos a la proyección de Vera de los directores Tizza Covi y Rainer Frimmel, italiana y austríaco respectivamente, que llevan varios años filmando juntos, sobre todo documentales. La propia directora se encargó de la presentación en la sala de cine.

De hecho, Vera se ha rodado así, como un falso documental donde la cámara de los realizadores sigue a la protagonista, Vera Gemma ⸺que se interpreta a sí misma⸺, hija del célebre actor italiano del spaghetti western, Giuliano Gemma. Vera es una mujer madura que se resiste al paso de los años y le cuesta abandonar la vida de lujo que tenía cuando vivía su padre, algo que ya no se puede permitir. Múltiples operaciones, ropa llamativa y sombrero del oeste son su seña de identidad, pero no bastan para que las productoras se fijen en ella. 

Como un juguete roto, pues, nos la presentan los realizadores. El punto de inflexión de la película se produce cuando el chófer de Vera, último reducto de su otrora vida de opulencia ⸺chófer y diva recuerdan mucho a la pareja Erich Von Stroheim-Gloria Swanson en la obra maestra El crepúsculo de los dioses⸺, tiene un accidente y deja herido a un niño de ocho años que vive con su padre y su abuela en un barrio humilde. A partir de aquí, la actriz se implica en la vida de esa familia, como una Ingrid Bergman rediviva en Europa’51 de Rossellini.

Siguiendo con las referencias cinematográficas, Vera se comporta más como Giulietta Masina en Las noches de Cabiria, que como la Swanson o la Bergman en los filmes citados. En efecto, la sincera bondad de Vera raya en la inocencia extrema, lo que la convierte en blanco ideal para los que quieran aprovecharse de ella. Y son unos cuantos.

Película simpática, mitad comedia mitad drama, de Covi y Frimmel, que hacen un ejercicio de estilo donde prima el realismo sobre todas las cosas. Donde los personajes que giran alrededor de Vera también se interpretan a sí mismo (la directora y actriz Asia Argento, amiga íntima de Vera en la vida real; la hermana de la protagonista, Giuliana Gemma, etc.), donde la sombra de Giuliano Gemma planea por todo el metraje, y donde el espectador asiste a la proyección con una sonrisa permanente, aunque al final, como en Cabiria, lo que se quede sea un regusto amargo.

Lo mejor: La actuación de Vera Gemma.
Lo peor: Nada que reseñar
publicado por Ethan el 12 noviembre, 2022

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