El director reviste la historia de esperanza, y después de tanto disgusto parece querer decirnos que todavía cree en el ser humano.

★★★☆☆ Buena

Tres pisos

Si por algo echaba de menos el Festival de Cine Europeo de Sevilla, era por, entre otras cosas, las películas de directores como Nanni Moretti. Tres pisos, su flamante largometraje, es más un drama del estilo de La habitación del hijo (La stanza del figlio, 2001), que una comedia o crítica social similar a Caro diario (1993) y a la mayoría de las producciones que forman parte de su ya extensa filmografía.

Mientras en La habitación del hijo, la muerte del joven del título en un accidente de buceo desencadenaba toda la trama posterior, en Tres pisos también el accidente, esta vez de tráfico, del unigénito de la pareja protagonista hace que arranque la historia. El hijo se llama de nuevo Andrea y otra vez Moretti es el que da vida al padre, solo que bastante más maduro y estricto, al tiempo que la madre es Margherita Buy, colaboradora de Moretti y protagonista de Mia madre (2015), el último largometraje de ficción del director italiano, visto también en el festival sevillano.

Ahí se acaban las semejanzas entre las dos películas porque en Tres pisos Andrea sobrevive al siniestro, pero comete homicidio con el agravante de conducir bajo los efectos del alcohol. La ausencia del hijo es también el centro de atención, y no solo por los años de cárcel a los que le condenan, sino porque el padre ⸺a la sazón juez, por si había alguna duda del carácter autoritario del personaje⸺ es el que renuncia a verlo después de una fuerte discusión entre ambos, con maltrato del hijo hacia el padre incluido.

Y esta es una sola de las historias que desencadena la tragedia, las otras dos también arrancan en ese momento del accidente: el coche se empotra en la vivienda de un matrimonio joven que sospecha de su vecino, un anciano que ha podido abusar de la hija de la pareja. Por otro lado, una mujer con trastornos mentales heredados de su madre es testigo del atropello cuando se dirige sola al hospital a dar a luz, mientras su marido está ausente por trabajo.

Es decir, todos y cada una de los segmentos tienen que ver con la relación padres-hijos y las consecuencias de una educación fallida, por rígida, por abandono, por enfermedad o por desconfianza entre unos y otros. Sucesos cotidianos configuran una cinta donde pequeños ⸺y grandes⸺ dramas confluyen hacia un brillante final con una secuencia made in Moretti. Conclusión que cierra el ciclo de un filme circular cuando tiene que ver con el edificio donde se desarrollan los tres episodios. Una metáfora donde finalmente el director reviste la historia de esperanza, y después de tanto disgusto parece querer decirnos que todavía se puede creer en el ser humano. 

Lo mejor: La brillante secuencia final
Lo peor: Excesiva carga dramática.
publicado por Ethan el 11 noviembre, 2021

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