Crítica de

Metrópolis

Es una gran obra en la que confluyen diversos conceptos estéticos: expresionismo, efectos especiales, maquinismo; así como ideológicos: religión, misticismo o lucha de clases.
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Cartel de la película Metrópolis (1926) de Fritz Lang

En el siglo XXI, la ciudad de Metrópolis está dividida en dos niveles: el subterráneo dónde trabajan los obreros y el de la superficie dónde viven las clases privilegiadas. Los obreros manejan las máquinas y los ricos viven en el vicio y el placer. Freder, el hijo del amo de la ciudad, se enamora de María y se adentra en el subterráneo de las máquinas.

Es la primera película de ciencia ficción con un gran presupuesto. Su director,el austriaco Fritz Lang, estuvo en 1924 en Nueva York y le impresionó tanto la ciudad de los rascacielos que con esta influencia creó el germen de la película. Producida por la UFA, no se recuperó la inversión realizada.

Muy buena técnicamente por sus efectos especiales en la recreación de la ciudad y en el robot de María. El guión es lo peor de la película pero su fuerza visual es poderosa.

Es una gran obra en la que confluyen diversos conceptos estéticos: expresionismo, efectos especiales, maquinismo; así como ideológicos: religión, misticismo o lucha de clases.

Mis secuencias preferidas: los obreros entrando a trabajar en los ascensores y luego manejando las máquinas, la creación del robot María o la persecución de María humana por el científico Rotwang.

En la actualidad no existe la versión completa del film original ya que se perdieron escenas. En Estados Unidos se eliminaron cincuenta minutos.


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