Crítica de

M, el vampiro de Düsseldorf

Un film más policíaco que terrorífico y que anticipa el futuro cine negro americano.
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Cartel de la película M, el vampiro de Düsseldorf (1931) de Fritz Lang

Fritz Lang, director aleman con muchas grandes películas y del que tengo que hacer un post en este blog, dirigió en 1931 esta película que fue la primera en la que se trató el tema del psycho killer o asesino en serie.

En la ciudad alemana de Düsseldorf, a la que alude el título en español, se han cometido varios crímenes en los que las víctimas han sido niñas. La alarma social es extrema y por ello la policía se despliega por todos los barrios bajos para encontrar al asesino. Los jefes del hampa viendo cómo sus negocios peligran se reunen y se organizan para encontrar ellos al asesino vista la ineficacia policial. El ambiente de la ciudad está enrarecido y cualquier gesto puede hacerte sospechoso.

Con esta trama, Lang, dirigió un film más policíaco que terrorífico y que anticipa el futuro cine negro americano en el que la novedad es que conocemos al asesino y seguimos tanto sus pasos como los de los contrarios. El expresionismo sigue estando presente en las imágenes envueltas en sombras. Peter Lorre está inmenso en el papel del malvado y la crítica habla de que el argumento puede ser reconocible en el mal camino que llevaba la sociedad alemana y que llevaría a Hitler en el poder. El director escapó del dictador, huyendo a Estados Unidos, cuando este le reclamó para su causa.


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