Crítica de

La soga

La soga no es únicamente un juguete, un capricho de un mago del cine, un truco llevado al límite
Forma parte del especialAlfred Hitchcock
Ver el especial
Cartel de la película La soga (1948) de Alfred Hitchcock

Primera película en color de Alfred Hitchcock y todo un alarde técnico. El director decidió rodar la totalidad del filme en un único plano y en tiempo real, por lo que la cámara mantiene la misma toma que fue rodada en diez secuencias de ocho minutos cada una, suficientes para cambiar el rollo de película con elegantes transiciones. Nunca más se ha intentado hacer, por su excesiva dificultad. Dicen que ver el rodaje era toda una experiencia, con operarios quitando y poniendo los muebles, el suelo lleno de marcas y con el escenario que simulaba la ciudad con luces al anochecer y debiendo mover las nubes del cielo para que pareciera real.

La soga no es únicamente un juguete, un capricho de un mago del cine, un truco llevado al límite. El guión adapta la obra teatral de Patrick Hamilton en el que se esconde la relación homosexual entre dos jovenes que deciden asesinar a otro por el único placer de sentirse superiores. James Stewart hizo la primera película con el inglés y luego pasó a ser un actor habitual en su filmografía. Por último, aunque la película técnicamente sea muy interesante, ésta vez la historia no me consigue enganchar tanto como otras pelis de su director.


Alfred Hitchcock
Sigue leyendo en el especial
Alfred Hitchcock
Los síntomas de la genialidad. Al igual que las enfermedades, la genialidad puede detectarse…
Ver el especial
✓ Guardada
Añadir también a…

¿La valoras?

0 / 140
Registro gratis. Solo usamos tu cuenta de Google para identificarte.