Basada en hechos reales, esta cinta del, primero productor, Barbet Schroeder es la de mayor éxito del director y del actor Jeremy Irons que consigue un Óscar por su interpretación. Curiosa en su estructura (hay que tener cuidado al decir «original») al estar narrada en flashback por una mujer en coma; de la misma forma que El Crepúsculo de los dioses o Atrapado por su pasado, donde la conducción de la película se ejercía desde la tumba o cerca de ella. Destaca el buen trabajo del ambiguo Irons y de la histérica Glenn Close, así como el vestuario y mobiliario de la familia protagonista, más propio del siglo XIX que de la época actual donde se desarrolla la historia.
Lo mejor
EL trabajo de la pareja protagonista. El decorado.
Lo peor
Nada que reseñar






