
No se me ocurre que más decir de esta película después de todo lo que se ha escrito sobre ella. Simplemente que cada vez que la veo me quedo embobado con la historia y los personajes. Me fascina la relación amorosa entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman y sigo emocionándome con la mirada de ella, con la ironía de él, con la historia de ese perdedor que se hace el duro pero es un blando y con la mitología que rodea al film que esta vez, para mí, si que es justificable.
Casablanca sólo me ha provocado amor por el cine y aunque puede que no sea perfecta a mí me basta su absoluta redondez para volver a verla de vez en cuando y creermela de nuevo como la primera vez. Lo mejor es conocer más cosas sobre la película cómo lo que ya mencioné en este post de hace meses y así destruir esa falsedad de que el cine doblado en España es un gran éxito, que es de los mejores del mundo. Si con Casablanca se cometieron atropellos a saber que ha podido pasar con otras películas menos conocidas.










