De entrada le recomiendo a esos amantes de los film cuyas historias derivan en juicios extensos con argumentos cruzados que te resultan válidos de ambos lados y donde la decisión te la deja al espectador. Este film francés es muy inteligente con aires de un thriller pero que en el fondo es un drama familiar y mediático que esta construido milimétricamente con unas actuaciones que de verdad deben ser de las mejores del año lo que le valió ganar la Palma de Oro en el festival de Cannes y una extraordinaria nominación a los próximos premios Oscar.
La trama gira en torno a Sandra (Sandra Hüller), su marido Samuel y su hijo Daniel, de once años, que tienen una vida aislada en un pueblo remoto de los Alpes franceses pero esa pasividad inicial se ve complicada cuando el esposo de ella encontrado muerto en la nieve debajo de su casa por una caída de altura con la disyuntiva si fue asesinado o se suicidó.
Esta muerte sospechosa pone prontamente a Sandra, la esposa como la principal sospechosa. Lo que sigue no es sólo una investigación sobre las circunstancias de la muerte de Samuel, sino un inquietante viaje psicológico a las profundidades de la conflictiva relación entre Sandra y Samuel., el matrimonio y todas sus aristas que hacen que los juicios sean abrumadores y donde deja al espectador vaya sacando sus conclusiones y reflexiones.
En dos horas y medias no solo verás un thriller dramático también un film muy reflexivo y fascinante por la calidad interpretativa de Sandra Hüller que es sin duda impactante su interpretación de la principal sospechosa, que carga con la culpa de un matrimonio imperfecto y un hijo con dudas que carga con una ceguera producida por esa relación. Sin duda este es un film de aquellos que aman los juicios, las interpretaciones y en donde el acusado pasa a ser inocente y viceversa con solo hablar unos testigos o se va presentando evidencia nueva.
El guión de la película es inteligente y agudo, manipula un poco la claridad de uno como espectador donde te cuestionas todo de principio a fin. En efinitiva Anatomía de una caída es adictiva como cualquier historia de crímenes reales y tan fascinante como algunos de los mejores asesinatos misteriosos gracias al esfuerzo de equipo delante y detrás de la cámara que no queda otra agradecer que cine de esta categoría llegue a las salas locales pero con escasa difusión.
La sangre salpicada en el imponente blanco de la nieve como telón de fondo me hace recordar ese ambiente gélido y sombrío de la cinta Fargo de los hermanos Coen y por su encrucijada en tribunales es sin duda un armado que vale la pena someterse en sus dos horas y media a un viaje fascinante donde tu mente es puesta a prueba a cada cuadro.
