Inés París rinde con Miguel y William un profundo homenaje a los dos mayores genios de la literatura universal.

★★★★☆ Muy Buena

Miguel y William

La comedia ha sido siempre uno de los géneros más cultivados en el cine español, y algunas de las mejores obras de nuestra cinematografía son en efecto, comedias. A través de ellas, muchos de los más grandes cineastas españoles han desarrollado su ingenio, algunos sorteando la censura amparándose en la inocencia de la risa.Sin embargo, en los últimos años, la comedia es una rara avis en el panorama nacional, si exceptuamos los ejemplos zafios y groseros que predominan en el género a nivel mundial. Inés París y Daniela Fejerman han sido las responsables de dos de los mejores trabajos cómicos de los últimos años, y ahora nos llega el primer trabajo en solitario de una de ellas, de Inés París.

Ante todo, Inés París rinde con Miguel y William un profundo homenaje a los dos mayores genios de la literatura universal, a dos mentes privilegiadas del Siglo de Oro: a Miguel de Cervantes Saavedra y a William Shakespeare. Lo hace imaginando un hipotético encuentro entre ambos, a comienzos del siglo XVI, encuentro que será posible gracias a Leonor (Elena Anaya), hija de un rico comerciante, que busca a un autor que escriba una obra para ella y así poder cumplir su deseo de ser actriz. A pesar del tono general de comedia que tiene Miguel y William, Inés París realiza también un retrato de aquella Castilla lúgubre y dominada por la religión y la superstición, donde las mujeres eran consideradas como ciudadanos de segunda; en definitiva, un esbozo de ese reino lleno de recelos recién unificado con Aragón, de ese embrión de la España que hoy conocemos.

En este aspecto, es inevitable la comparación con cierta gran súper producción de época, situada un siglo después en el tiempo, y dejamos al entendimiento de cada uno qué película sale victoriosa en esa lid. Volviendo a la cinta, se trata de una comedia relativa, con algunos momentos muy humorísticos, aunque es de aquéllas que se ven con una sonrisa permanente, en algunos casos agridulce. Miguel y William es una propuesta fresca y diferente a las típicas historias prefabricadas acerca de grandes autores de época que el cine de Hollywood nos acostumbra a regalar. El guión es ágil y original, y una de sus mayores virtudes son las constantes referencias a las obras aún no escritas de los dos genios literarios. El film tiene buen ritmo, como exige una comedia, y con su metraje preciso hace que no se vuelva pesado en ningún momento. Los aspectos técnicos están muy cuidados, entre los que destaca una gran dirección artística, que hace creible la recreación histórica. Entre un excelente reparto (qué decir de José María Pou o Geraldine Chaplin), destacan una radiante, fresca y divertida Elena Anaya, confirmando sus grandes dotes interpretativas, y Juan Luis Galiardo, que nada más aparecer llena la pantalla, y es imposible imaginar a alguien más en la piel del manco de Lepanto. También llama la atención Carolina Lapausa, joven actriz curtida en el teatro que dará mucho que hablar en el futuro.

Miguel y William es una película entretenida, que hará pasar al espectador un rato muy agradable, pero que sobre todo sirve como un gran homenaje a dos genios que, casualmente, murieron el mismo día, del mismo mes, del mismo año. Y como escribió uno de ellos, bien está lo que bien acaba.
Lo mejor: La frescura de la propuesta y el profundo homenaje a Cervantes y Shakespeare.
Lo peor: El trailer y su catalogación de comedia.
publicado por Francisco Bellón el 1 febrero, 2007

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