Sinceramente no sé qué es lo que le encuentran los niños a estos dibujos. Están mal hechos, las historias son absurdas e inculcan valores de lo más negativos para unas mentes en formación. Esta enorme fama del bicho éste es atribuible a los sinvergüenzas de los programadores de las cadenas de televisión, que al parecer no deben tener hijos, o deben importarles muy poco. Todo vale para conseguir audiencia. El absurdo argumento consiste en llevar a Shin Chan a liderar un grupo que pretende contrarrestar a una pandilla que se dedica a drogar a los adultos para que se comporten como infantes.
Bajo el manto de la libertad de expresión se cometen muchas aberraciones, y una de ellas es que se permita la emisión de esta basura. Pero ningún gobierno es capaz de arriesgarse a que le tachen de retrógrado por tomar una medida que protegería la salud mental de los niños. También tienen mucha culpa algunos padres, que permiten que sus hijos se empapen de esta mugre. Pero claro, si el niño sale problemático, es más fácil echarle la culpa a los profesores.
Lo mejor: Absolutamente nada.
Lo peor: Que se permita la emisión de este tipo de bodrios.
