Hay gente que necesita adversidades para vivir. Gente que entrega la solicitud cuando se ha pasado el plazo, pero la necesita desesperadamente, gente que espera al embargo para pagar la factura, gente que va estresada a la cita cuando tuvo tiempo de

★★★☆☆ Buena

En busca de la felicidad

La revolución francesa y la constitución americana se inspiraron en pensadores anteriores como John Locke (1632-1704) que formulaba en su contrato social los derechos a la libertad, a la vida y a la propiedad. Thomas Jefferson añadió la terna a la constitución americana en la versión de Samuel Johnson que había cambiado la tercera por el derecho a la felicidad. Y así es como está hoy.

Dice Javier Ocaña en El País que las películas que empiezan con “Basado en una historia real” anuncian una historia inverosímil. Si a un héroe de una película le tocara la primitiva saldríamos del cine escandalizados. Y sin embargo toca cada semana.

Chris Gardner, el protagonista de “En busca de la felicidad” es un hombre en apuros. Su mujer le abandona con un niño de cinco años, él vende escáneres óseos. Necesita vender dos para pagar el alquiler y para ir tirando. Le ponen multas que va coleccionando como sellos. El mundo está confabulado contra él, un día es un cepo, otro día es un hippy que le roba un escáner, otro día es la policía, y otro es el casero al que no paga, o un amigo que no le devuelve una deuda. A veces, muy de vez en cuando, ocurre algo bueno.

En el otro lado está su sueño. Chris era bueno en el colegio, y sueña con ser broker. Echa su solicitud y hace todo para que una firma lo acepte en un curso. Pero hacer ese curso significa pasar seis meses sin cobrar y él tiene que mantener a un niño. De los veinte aspirantes que acaben el curso sólo van a contratar a uno.

Muccino nos cuenta una historia estupenda de calamidades. Crea un personaje con gancho que sabe encajar golpes y que sabe reírse de sus propias miserias cuando puede, como en la entrevista: (“¿Qué pensaría usted si un hombre se presentara a la entrevista sin camisa y le diéramos el puesto?”) Pero no sabe premiarlo. No sabe porque no lo conoce a fondo. Muccino no ha conocido a muchos Chris Gardners. Hay gente que necesita adversidades para vivir. Gente que entrega la solicitud cuando se ha pasado el plazo, pero la necesita desesperadamente, gente que espera al embargo para pagar la factura, gente que va estresada a la cita cuando tuvo tiempo de prepararla. Hay gente que se chuta con calamidades. Dales una vida tranquila, un buen empleo, una agenda con todo calculado y has acabado con ellos. Si Muccino quiere un final feliz (los finales reales, ya saben, son inverosímiles), no puede domesticar al héroe, porque hemos llegado a quererle con sus chutes de adrenalina y con sus desgracias.
publicado por Jose Contreras el 3 febrero, 2007

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