El primero fue un éxito y por eso repiten la fórmula con un título corregido y aumentado o, mejor dicho, estirado y ligerito.

★★★☆☆ Buena

Manuale D’Amore 2

Ya la primera entrega de este tontón decálogo de autoayuda audiovisual para “enamorados del amor” nos pareció un sucedáneo facilón, entretenido pero, en definitiva, mix de ciertos guiños curiosos y muchos no tanto por recurrentes.

Es lo que tiene la novedad y la cinta resultaba fresca por lo sorprendente de su montaje y el correcto hilado de su argumento. También gracias a actores solventes y muy conocidos en Italia como Jasmine Trinca (La mejor juventud), pero con poca repercusión mediática fuera del país. La experiencia nos hace listos y se nota el trabajo de marketing, incluyendo en el reparto a Elsa Pataky y la gran Monica Bellucci. Confesada mi predilección por la actriz, me embarco en la tarea de hacerles ver que en el paso de una creación artesanal a una producción en serie se pierde y mucho.

De la factoría de churros sale este título que engarza algunas perlas –pocas, la verdad- con bisutería barata. El resultado es un collar algo kitsch que te puedes poner una, dos veces quizás, pero ya está. Amenazan con editar actualizaciones del dichoso manual y, avisamos, dejará de provocar el efecto perseguido. Aquí ya le cuesta a Giovanni Veronesi, director y uno de los tres guionistas que escriben un par de historias simpáticas, pero tampoco mucho más interesantes que las otras dos, cogidas un poco con pinzas para rellenar el pavo.

Ahora bien, no hay duda de que este Manuale d’amore 2 será un éxito, de igual forma que lo fue el primero, no sólo en la taquilla italiana sino en sus ventas internacionales y en cuanto a premios –aspiró a unos cuantos David de Donatello-. De cara a la promoción y a las ventas, Barcelona es el marco donde se desarrolla parte de dos de los relatos.

El enamoramiento, la maternidad, el matrimonio menos convencional y el amor extremo. Son los subterfugios del amor tratados de manera amable aunque carentes de estricto interés cinematográfico, ya que por ejemplo le falta ritmo en sus dos últimas historias. Ahora bien, si concebimos el cine como objeto de divertimento, vaya a ver este fresco sobre los lances y los encantos del amor, no se arrepentirá, siempre y cuando no acabe con la sensación de que abusan de su confianza.
Lo mejor: Monica Bellucci aunque por devoción.
Lo peor: Los intereses comerciales que eclipsan el esfuerzo creativo.
publicado por Daniel Galindo el 18 febrero, 2007

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