Al final, el resultado es que han conseguido que las nuevas versiones de películas japonesas no difieran excesivamente de los productos genuinamente americanos, y que se haya perdido en gran medida la frescura, la capacidad de sorprender y de impactar, y sobre todo, la ambientación característica y propia del gigante asiático. Es por eso que el Grito 2 es una pésima película, en la que la fotografía es mediocre, las interpretaciones, salvando a Sarah Michelle Gellar, pobres, y los efectos especiales repetitivos. A todo este cúmulo de despropósitos se une una banda sonora casi inexistente y que cuando aparece lo hace únicamente para avisarte de que algo va a ocurrir en los próximos segundos, privando así al espectador de los pocos sobresaltos que per se podría provocar este nuevo despropósito de la industria hollywoodiense. Aburre.
Lo mejor: Sarah Michelle Gellar.
Lo peor: Es absurdo recurrir al cine japonés en busca de un cambio de aires para acabar adoleciendo de las mismos defectos que te llevaron a ello.
