Una historia de conejos soviéticos en un mundo sin índices de audiencia. ¿Alguien me entiende? He aquí el sustrato profundo de este problema.

★★☆☆☆ Mediocre

Inland empire

Inland empire es un bluff, una mosca sideral en un cenicero de espuma, un precioso pez psicodélico ahogado en un zumo de anfetaminas, un adjetivo superlativo en un texto sin desenlace posible, una canción de Philip Glass ( de las más espesas e inasequibles ) en una taberna reventona de jubilados. Inland empire es David Lynch en estado puro. Hace poco escribí aquí un texto pequeñito sobre las cosas del amigo Lynch cuando se ve ufano de su creatividad y se atreve a recorrer, desnudo, a pelo, los arcanos del arte. Ignoro, a esta altura, si el periplo ha sido satisfactorio. En mi caso, pensando exclusivamente en mi regocijo como espectador, no ha sido ningún viaje recomendable. Y eso que este buen hombre me ha hecho pasar ratos gratos, júbilos de mucha altura con algunas de sus películas. También aquí hay un comentario ( necesariamente breve ) a su Blue velvet, pero este Inland empire es otra cosa: algo de una masticación más lenta y de un desconcierto más sistemático porque cuando Lynch se decide a desconcertarnos no hay ninguna duda de que va a conseguirlo. Noqueados, no llegamos a elucidar razones que sólo su razón comprende.

No tengo ganas de desbaratar la curiosidad ajena así que no voy a destripar el argumento. Tampoco tengo la certeza de que pudiera. No sé en qué estado de trance narrativo hay que estar para acertar con los verbos adecuados, con los adjetivos justos que expliciten una síntesis, una sinopsis o como quieren ustedes decir.

Su generoso metraje da para querer marcharse o querer que dure una hora más, según el ánimo. Quedamos entonces en que esta película es un reto a nuestra paciencia o un regalo para nuestro morbo/masoquismo. He leído comentarios en la red que dan completa información ( sesuda, pensada, exquisitamente escriturada ) sobre el film y otros que, afortunadamente, se alían con mi desencanto o con mi perplejidad.

Inland empire ( ya voy terminando ) igual merece revisionado. Como algunas películas de Dreyer o del más robusto y personal Cronenberg. Importa escasamente que salga Laura Dern ( que son treinta mujeres en una o no es ninguna mujer y todo es un retorcimiento poético de nuestra mente alucinada ) o mi muy querido ( salvo en Eragon y algún otro viaje al cine edulcorado de los alumnos de primaria ) Jeremy Irons.

Lo que tengo muy claro es el tremendo juego que da Lynch al bloguero aburrido ( hoy con ojeras por el tremendismo horario de los Óscars ) o al cinéfilo responsable que quiere, a pesar de las inconveniencias, dar siempre y en todo lugar un mensaje claro, nítido, decodificable.
Yo me abstengo: me arrobo la legitimidad de no pronunciarme. Que opinen otros. O esto es una opinión: la única, tal vez. Todo lo demás es un ejercicio funambulista de pecados no limpiados, de mujeres al borde de un ataque de Lynch, más bien.

Prometo que la veré en breve con una mentalidad menos contaminada. Si es posible. Y escribiré ( como Dios o Billy Wilder mandan ) otra entrada en mi página, otra reseña en esta cada día más completa página de cine en la red. A beneficio de inventario cinéfilo. El mundo es extraño…
Lo mejor: Su hipnótica capacidad de fascinarnos con imágenes muy sugerentes. Por supuesto.
Lo peor: Su absoluta falta de coherencia narrativa. Su extrañeza total.
publicado por Emilio Calvo de Mora el 26 febrero, 2007

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.