Las crónicas de Narnia, o la película que nos ocupa hoy son claros ejemplos de esta denodada lucha de la industria norteamericana por liderar el mercado del cine fantástico. Un puente hacia Terabithia narra la historia de un niño y su nueva compañera de clase, que se convierten rápidamente en los mejores amigos, pese a algunos contratiempos iniciales. La complicidad les lleva a crear un mundo de fantasía paralelo al real. En Terabithia serán los gobernantes, se enfrentarán a los poderes oscuros y conocerán a seres increíbles. El ambiente está excelentemente recreado, y tanto la fotografía como la interpretación de los niños es más que aceptable.Un puente hacia Terabithia es dinámica y entretenida, y sobre todo, una oda a la amistad. Katherine Paterson escribió la novela en 1976, tras la muerte del mejor amigo de su hijo, para tratar de ayudarlo a superar el dolor que aquello le causó. Y las cosas, cuando se hacen con cariño, suelen salir bien.
Lo mejor: Transmite un mensaje positivo sobre el valor de la amistad, algo que se debe valorar mucho en una película destinada, fundamentalmente, a los más jóvenes, que suelen ser el sector más receptivo a cualquier tipo de mensaje.
Lo peor: Por momentos le falta un poco de ritmo y la alargada sombra de Harry Potter hace que las comparaciones sean inevitables.
