Todo en esta maravillosa película deslumbra, absolutamente todo. Lo más importante de este film es que sabe quedar bien. Me explicaré: cuando acaba una película de este tipo (bueno, me refiero sólo a las monster movies) se suelen utilizar varios tópicos en todas ellas (el bicho malo muere y todos, o excepto todos, quedan a salvo). Otra cosa es que luego resuciten cuarenta veces, como es el caso de Alien. En fin, que el film de Bong Joon-Ho no es que acabe de manera muy diferente (lo siento con el pequeño spolier, aunque era previsible), pero se nota, y mucho, que éste es diferente de todos los demás, mucho más innovador. Y esto sucede gracias a la sensibilidad con que es tratada el film. Sí, es una película siniestra y claustrofóbica, pero tiene varios de los momentos más emocionantes y tristes que se hayan visto en años. Y esto es lo que diferencia al largometraje de todas las demás monster movies, su increíble capacidad de atacar imprevistamente con escenas atípicas dentro de su aparente contexto, el de la aventura. Y es que la película más que nada, tiene un trasfondo moral y político, lo que encuentro que es más interesante de todo. The Host no es una película de monstruos. Es una película que critica a una sociedad ingenua y a otra no tanto. Estamos, pues, ante una película social.
Como decía, este es un film elegante, que sabe cómo atraer al público. Y uno de los factores más importantes que la hacen ser tan especial es, a parte de los géneros ocultos que muestra durante toda la película, su increíble guión. Apenas hay fisuras, bajones de ritmo, orinarieces, aspectos que no vienen a cuenta. Gracias a su variabilidad de géneros, tanto fantásticos, de aventuras, dramáticos, políticos como cómicos, se permite que su guión presente muchos detalles, anéctodas (¡cómo me reí con algunas escenas divertidas y deprimentes a la vez!), etc. Y claro, como todo buen guión, presenta una estructura formidable, extraña, clara y precisa. Me entusiasma especialmente ese cambio repentino de historia que se desarrolla mientras la familia desesperada de la niña la está buscando por las alcantarillas y de repente, se ve como un padre y un hijo que van desplaçándose por ahí, pues no tienen casa, y de repente, el director opta por seguir su historia hasta que un terrible suceso ocurra y se mezclen ambas historias. No hará falta decir que hay en el film muchísimas escenas espectaculares, y por ello, no destacaré ninguna a lo grande, puesto que todas son a cada cual más impresionante.
Por último, resaltar las formidables actuaciones de cada uno de los intérpretes. Todos ellos, principalmente los de la familia, hacen unas actuaciones brillantes, sin muecas raras ni acciones inútiles. Quizás sea Song Kang-ho el más expresivo de todos, y el que más aparece, puesto que es el que interpreta al padre de la niña secuestrada. Hace de su papel una estupenda creación del despiste y la valentía a la vez. Aunque no me quedaría satisfecho si no nombrara al que interpreta a su padre, Byeon Hie-bong, con un papel nostálgico y valiente, también (muy alerta con la escena en que se enfrenta al monstruo. Impresionante). Y para acabar, también he de nombrar a la niña secuestrada, la cual hace una acutación soberbia, digna de un alto reconocimiento, a la altura de Dakota, Ivana, Haley o Freddie. Su papel es fuerte, pero sobretodo, inteligente.
Una maravillosa película, rara, quasi perfecta, entretenidísima, imprevisible y espectacular. La recomendaría especialmente a aquellos que buscan algo nuevo y saben que no se trata ni de Alien ni de Tiburón, que se trata de The Host.
Lo mejor: La capacidad de immaginación que tiene Joon-ho a la hora de desarrollar algunas escenas, por no dejar de banda el maravilloso guión.
Lo peor: Es demasiado peculiar para un público que busca una nueva monster movie.
