La película trata sobre Hannibal Lecter, un niño que perdió su niñez y a su familia en el final de la Segunda Guerra Mundial. Total, que ya de adolescente decide dedicar su vida a perseguir a los que terminaron con su familia y de paso comerse sus mofletes. Y sale también una japonesa que perdió todo con la bomba atómica y un policía que persigue a los malos pero no para comérselos. Y poco más, la verdad, que están todo el rato con flashbacks de esos.
Bueno, la película no me ha gustado absolutamente nada. Es repugnante, con un continuo recordatorio de una escena horrible y espeluznante. Los que tengais niños pequeños, absteneros de ver la película, que luego tendreis pesadillas. El actor que encarna a Hannibal es extrañísimo, con una cara inexpresiva que no pega nada. Luego nos venden a este canibal como una especie de justiciero espadachín que no suaviza el fondo, que es qué luego se los come. En el plano positivo, la fotografía está muy bien, con unos planos magníficos, pero sólo tiene eso de bueno.
Resumiendo, desagradable película sobre el canibal de la ficción más famoso. Es larga y se hace larga. Es desagradable y consigue remover el estómago y el alma. No me ha gustado nada, pero le reconozco que consigue transmitir.
Lo mejor: La alegría vital que reparte.
Lo peor: Las pocas películas de este estilo que se hacen.
