Reservoir Dogs tiene todo lo que ha caratcerizado después el estilo de Tarantino: sangre, humor, diálogos surrealistas, extenuantes y fascinantes, y sobre todo la maravillosa habilidad del director para meter al espectador en la mente y emociones de personas violentas. Da igual que el tipo de cine que practica Tarantino no guste. La fascinación que uno siente al contemplar sus tiroteos y la sangre bañando el suelo es la misma que la que provoca un tren descarrilando: puede asquear o aterrorizar, pero resulta imposible apartar la mirada.
Además, el californiano se rodea de actores fantásticos, desde un Michael Madsen antológico a un Steve Buscemi en su clásico personaje de rata de alcantarilla simpático, pasando por los magistrales Tim Roth y Harvey Keitel, cuyos personajes desarrollan una amistad casi emotiva.
Si no le pongo el diez es porque sobran personajes que no se sabe muy bien por qué están ahí (Mr. Azul y Mr. Marrón, al que da vida el propio Tarantino, no tienen ningún tipo de presencia en la trama), y porque las escenas fuera del almacén se alargan en demasía. Pero lo demás es una pieza de ingeniería guionística casi perfecta.
Lo mejor: Harvey Keitel, Steve Buscemi, Michael Madsen, Tim Roth y los diálogos que los envuelven
Lo peor: ¿Por qué eran necesarios tantos personajes que no hacen nada?
