Y así llegamos al final de la trilogía, con las expectativas por las nubes, como es obvio. En La leyenda renace nos encontramos con dos horas y 40 minutos de metraje del que fácilmente se podría cortar media hora larga y que termina mejor que se desarrolla, aunque con secuencias brillantes.
La historia se retoma ocho años después del final de El caballero oscuro, con Batman retirado y recluido en su mansión y un villano, Bane, que quiere no sé sabe muy bien qué ni por qué, pero que, con su voz de Darth Vader, lidera un ejército que se enfrenta a la policía y que pide a los ciudadanos de Gothan que se liberen de sus cadenas y tomen el mando del lugar en una especie de vuelta de tuerca a Occupy Wall Street muy a tono con los momentos actuales. Sin embargo, el verdadero objetivo de Bane, obvio, es Batman en una historia que quiere volver sobre el argumento de Batman Begins para cerrar el círculo.
Además, tenemos a catwoman. El anuncio de que Anne Hathaway sería quien se encargaría de dar vida de nuevo a la ladrona creó muchas dudas, pero Hathaway ha salido más o menos victoriosa del reto.
El caballero oscuro: la leyenda renace tiene momentos brillantes, claro. Pero el recuerdo de su precedente y el desarrollo de la cinta nos deja la sensación agridulce de que podría haber estado mejor. Es lo que tienen las expectativas por las nubes…
Entretiene a ratos, sí; pero a Nolan le pedíamos algo más.
