Intocable muestra desde el humor la relación de estos dos hombres, tan diferentes a priori pero que tienen una conexión especial que desarrollarán rápidamente y sin complejos. Lo mejor de este filme no es que los espectadores se puedan reír de situaciones en las que en realidad lo más sensato sería llorar. Lo mejor no es que sus 110 minutos de duración se pasen en un suspiro. Lo mejor es la interpretación de sus dos protagonistas. La química entre los personajes y los actores hace que la historia funcione. El guion lo pone fácil, por supuesto, pero buena parte del mérito está en ellos. Dos personajes con dobleces, como debe ser, pero con los que el espectador congenia de modo inmediato.
Intocable es una película dirigida al público de grandes salas, sí. Y ahí reside precisamente su mérito. Hay que celebrar que una historia con un gran guion, unas interpretaciones excelentes y una factura cuidada llegue a tener tanta repercusión.
En definitiva, cine francés que bien podría ser hollywoodiense, una historia amable pero con alma, una comedia que tiene por protagonista a un tetrapléjico. Y una película que se entiende igual en su país de origen que en cualquier otra parte del mundo. Altamente recomendable. Para todos los públicos. Y difícil que te decepcione.
Una última recomendación: si vas a verla, no veas ni el tráiler. Déjate sorprender.
