Una historia tediosa desde las primeras escenas en la que, no lo discuto, Colin Firth representa bien el papel de estirado e irritante Rey tartamudo, pero que ni de lejos llega a la calidad interpretativa del resto de los actores nominados sobre todo por la complejidad de sus papeles y que en este caso no da para más. Lo más emocionante de la historia es cuando en sus clases, a petición del profesor, consigue gritar:” Mierda, caca, culo, cabrón” sin trabarse.
Para los de la Academia de Hollywood representar un papel de minusválido físico o psíquico, o aparecer en pantalla irreconocible por el maquillaje es prácticamente garantía de Oscar, algo que nunca he entendido y mucho menos compartido.
En esta película destaca Helena Bonham Carter siempre perfecta en papeles de época. En cuanto a Geoffrey Rush cada vez que hablaba me despertaba de mi letargo esperando ver a Jack Sparrow y la Perla Negra.
Viendo el éxito de este tipo de películas, tan banales, creo que en España nuestros directores deberían explotar más este filón porque aquí hemos tenido Reyes de todas las clases y colores, a saber: Tuvimos al “Deseado”, “El Hechizado”, “La Loca”, “El Hermoso”, “El Sabio”…
Si el nominado hubiese sido Jonathan Rhys-Meyers por su papel de Enrique VIII, el Rey inglés que más juego ha dado, en la magnífica serie “Los Tudor”, si habría estado de acuerdo… (je, je).
Lo mejor: Helena Bonham Carter y la ambientación.
Lo peor: Que haya ganado el Oscar a la mejor pelicula por delante de
