Aquarius es la ópera prima de Michele Soavi, y puedo asegurar que se trata de un slasher en condiciones. Es más, es una muy buena película, plenamente consciente de su condición de producto terrorífico. Y resulta buena porque, pese a que sabemos la identidad del asesino desde el comienzo, va profundizando en los personajes de forma cuidada y dosifica el suspense de una forma magistral hasta llegar a una última media hora repleta de acción. La sangre y la violencia se mantienen durante todo el metraje, gracias a unos vistosos y originales asesinatos. El planteamiento de la trama es convincente, y el guión goza además de unos elaborados y brillantes diálogos que ya quisieran para sí muchosslashers posteriores. Por si esto fuese poco, el diseño del asesino es brutal, con esa agobiante y preciosa máscara de búho. Pero además hay que sumar algo importante a esta cinta, y es esa atmósfera típicamente italiana que recuerda en cierto modo a los giallo de Argento gracias a los planos subjetivos empleados para que el espectador contemple lo que ve el asesino, además del peculiar y elegante estilo visual de Soavi.
La traca final de la película es un torbellino sanguinolento al igual que su tremendo y sorprendente final, el cual, por motivos obvios, no voy a desvelar aquí. Aquarius es una inmensa cinta de horror cargada de sangre, de visión obligada para el auténtico aficionado.
Este crítico arde en deseos de verla otra vez más.
Nota: 8/10.
Lo mejor: Absolutamente todo, es cine de género, slasher de verdad.
Lo peor: ¿Para qué...?
