Una obra menor de un gran maestro

★★☆☆☆ Mediocre

Sinopsis.

 

Bio-pic sobre el más famoso director de la Oficina Federal de Investigación del gobierno de Estados Unidos (FBI, Federal Bureau of Investigation), John Edgar Hoover, personaje interpretado por Leonardo DiCaprio.

 

La película recorre desde su nombramiento al frente del FBI en 1924 hasta su muerte en el año 1972, periodo durante el cual fue director de la oficina. Fue el máximo mandatario durante el mandato de varios presidentes americanos y su poder en la sombra fue incluso mayor que el de alguno de ellos. Sus métodos, su ambición, su ansia de poder y su lucha contra el comunismo y la delincuencia, creó, modernizó y puso en marcha lo que hoy en día se conoce como el FBI. Su archivo secreto podría contener inconfensables de toda la clase política americana a lo largo de casi cinco décadas.

 

Vivió para el FBI olvidándose de vivir y no pudiendo poner de manifiesto su verdadero yo personal.

 

Crítica.

 

En esta ocasión el bueno de Clint Eastwood trata de ahondar en la personalidad del director del FBI por excelencia, el cual, según parece, llegó a acaparar más poder, en la sombra, que alguno de los presidentes que gobernaron en el país durante su mandato en la oficina federal de investigación.

 

La cinta es confusa ya que trata de describir tanto las inquietudes personales como las profesionales del propio Hoover y no consigue ni una cosa ni la otra. Nos quiere acercar a los dos lados del personaje y creemos sinceramente que fracasa en ambas asignaturas.

 

Por un lado trata de describirnos a un frío mandatario obsesionado por la lucha contra el enemigo, llámese éste comunismo, delincuencia, terrorismo, etc., en cuya batalla no quiere trabas administrativas que puedan interferir en  la labor de su oficina de investigación, la cual modernizará y dotará de los medios necesarios y del poder suficiente para ejercer la labor tal y como el la concibe. Su ansia de poder, de manejar información, de combatir a sus enemigos le ciega y le lleva a traspasar la legalidad en sus métodos. Así es como llegará a manejar un archivo privado repleto de expedientes comprometidos con información escabrosa sobre mandatarios, familias y sus entornos. Eso le hacía ser respetado e incluso temido, hasta tal punto que cualquier presidente entrante tenía como una de sus primeras prioridades reunirse con él, cortesía que no podía obviar. Incluso el presidente Nixon, a la muerte de Hoover, intentó por todos los medios hacerse con esos archivos; nunca lo consiguió, estaban celosamente custodiados por la fiel secretaria de Hoover (papel interpretado por Naomi Watts).

 

Por otro lado, la cinta se aproxima al lado más personal de Hoover, al trato y la dependencia de su madre, a su necesidad de reconocimiento público, a su oculta homosexualidad, a sus frustraciones personales…

 

No obstante, en ambos enfoques, tanto en la descripción personal como en la aproximación profesional, la película fracasa. Es poco arriesgada, poco provocadora, poco atrevida e Eastwood le da un toque muy discreto, carente de pasión y lejos de lo escandaloso que podría haber sido el personaje en sí mismo.

 

Es una cinta lánguida, moribunda, casi muerta, que naufraga por un mar en excesiva calma, de aguas pocas profundas, carente de ritmo y cuyo montaje de flashbacks recurrentes no nos aclara y ayuda a distanciarnos aún más de la trama, la cual,  sinceramente, no la encontramos y no entendemos muy bien a lo que nos conduce, si es que conduce a algo. Si no vemos la trama, mal guión por tanto.

 

Otro elemento que nos aleja del film es el maquillaje y la caracterización de la vejez de los personajes; muy mala y muy poco creíble.

 

Sobre las interpretaciones casi no queremos ni decir nada, porque esa capa de maquillaje, cera y caretas nos alejan, nos distancian de los actores y de su trabajo. Leonardo DiCaprio está convincente, salvo por el elemento que hemos comentado, y eso que no es de los preferidos de esta ventana de ignorancia. Naomi Watts se queda en un florero Ming adornando el retrete de un bar de tapas…. Ya me entienden.

 

Una película decepcionante y de lo peor que hemos visto del gran y admirado por nosotros Clint Eastwood, que esta vez entendemos que se estrella contra una película compleja, quedándose en lo políticamente correcto, o lo que es lo mismo, en el limbo de lo incierto sin rascar en el personaje, ni en lo perverso, trastornado y complejo del mismo. Poco atrevida y poco provocadora, cuando el personaje daba de sí.

 

Nota general.

 

3,0 sobre 10.

publicado por Lucas Liz el 4 junio, 2012

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