Un ex combatiente de la Guerra de Vietnam, Travis Bickle (DeNiro) padece trastornos de sueño que lo obligan a permanecer insomne por las noches. Por esa razón toma un empleo como taxista, aventurándose a las difíciles noches neoyorkinas y a su cosmopolita diversa fauna; sobre todo, a la parte sucia de una ciudad plagada de criminales, lunáticos y proxenetas. En su nocturno deambular, colisiona con una realidad de postergación y mediocridad, las que sumadas a su desencanto y furia lo llevan convertirse poco a poco en un guerrero urbano, sustentado en su cruzada por la intolerancia. Un desengaño amoroso (Shepherd) y su ansia de rescatar de la calle a una niña prostituta (Foster), lo llevan a enfrentar la realidad con su propia locura como arma.

 

No hay mucho para decir de esta icónica cinta de Martín Scorsese, la que junto a “Calles Salvajes” lo convirtieron en los 70s en una de las promesas del cine ideológico y sin concesiones. Luego de “Taxi Driver”, Scorsese potenció su envergadura de realizador, entregando maravilla tras maravilla sin desfallecer en su empresa, y logrando con los años mantenerse lozano a fuerza de renovar su estética, aunando espectáculo con sobriedad y visceralidad, como pocos autores cinematográficos lo hicieron. Basta recorrer la elemental filmografía de Scorsese (posterior a “Taxi Driver”), para saber de que está hecho: “Toro Salvaje”, “Después de hora”, “El color del dinero”, la polémica “La última tentación de Cristo”, “Cabo de miedo”, “Buenos muchachos”, “Casino”, “La edad de la inocencia”, “Vidas al límite”, “Pandillas de New York”, “El aviador”, la oscarizada “Los infiltrados”, “La isla siniestra” y la inmediata “Hugo” con la que ganó días pasados el globo de oro a mejor director de 2011.

“Taxi Driver”, sin embargo, no sería la cinta clásica e iconoclasta que es, sin la importante contribución literaria de otro monstruo sagrado del cine yanqui contemporáneo, Paul Schrader. Autor incómodo para muchos, su trabajo como guionista y director también ha dado un puñado de títulos emblemáticos: “Obsesión” para Brian De Palma; “Toro Salvaje” y “La última tentación…” para Scorsese, “La costa mosquito” para Peter Weir, “City Hall” para Harold Becker; para si mismo: “Mishima”, “Gigoló Americano”, “El caso Patty Hearst”, “La mujer pantera”, “La luz del día”, “Días de Ira/ Affliction”, la despreciada primera versión de la precuela de “El exorcista”, “Dominion”, que terminó reelaborando Renny Harlin en 2006.

Con semejantes currículos, “Taxi Driver” es desde entonces, uno de los films imprescindibles de la filmoteca mundial, considerada una de las mejores 100 películas de la historia y ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes de 1976.

Una obra maestra que las jóvenes generaciones deben descubrir.

Lo mejor: Su mundana universalidad
Lo peor: en su rubro, nada pudo igualársele
publicado por Sergio A. Villanueva el 21 mayo, 2012

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