Cine familiar a la francesa

★★★☆☆ Buena

Mi hijo y yo

Salgo con alegría del cine. Con la sensación de haberme reído de una misma, de quienes me rodean. Una película a la francesa (y tengo mucho que decir al respecto) con la que te sientes como en casa.

Un antiguo famoso jugador de rugby ha caido en la rutina que envuelve la vida en los pequeños pueblos. Su única salvación es su hijo, pero éste no quiere seguir la tradición familiar en el deporte.

Sencilla, familiar, casera…común, pero por ello mismo especial.Chirriante, aun así, parece a la vez encontrarte con cada uno de los prototipos con los que bien nos saturaron Los Serrano, pero está claro que el pueblo llano se repita sea la zona geográfica que sea.El libro Guía del espectador de cine de José María Caparrós Lera (recomendado para iniciarse en el séptimo arte), nos explica que la calidad de un film se basa en el equilibrio de cualidades fílmicas y principios morales que sirvan al espectador. Pues bien, mi hijo y yo no posee lo primero. Este tipo de cine francés no será recordado por su gran escenografía, lo que por mi parte le resta sus puntos, pero en lo que respecta al arte moral, cumple notablemente las expectativas: animo de lucha, amor, comprensión y superación invaden cada una de las escenas del largo.No encontrareis un gran espectáculo americano, ni siquiera la excentricidad del cine francés pero pasareis un buen rato con amigos que encontrareis delante y dentro de la pantalla.
Lo mejor: La identificación con los personajes que hará reírse de uno mismo
Lo peor: No sólo es casero el argumento, la escenografía peca de simple
publicado por Noelia Gago el 20 marzo, 2012

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