Jaume Balagueró deja a un lado los efectismos y los momentos sangrientos que provocan los zombis o infectados de REC para retratar un mundo más oscuro, el del terror en un vecindario cualquiera. El portero de un edificio (Luis Tosar) sobrevive a duras penas día a día sin ningún motivo para intentar ser feliz. Pero sus obsesiones le arrastran a una espiral de maldad en la que cualquier inocente puede verse envuelto solo por cruzarse en su camino. La noche es su territorio, y la casa de una de las vecinas, su lugar de operaciones.
En Mientras duermes no tenemos sustos (bueno, uno, y esperado), no tenemos vísceras, no tenemos música que nos haga presagiar lo peor. Encontramos la realidad ante nuestros ojos. El terror a algo que puede ocurrirnos a cualquiera. El miedo a que un loco se cuele en nuestra casa y vaya usted a saber qué hará.
En Mientras duermes también tenemos la oportunidad de volver a disfrutar con uno de los malos encarnados por Luis Tosar. Parece que este tipo de papeles le busquen, los borda. Sin recurrir a gestos, a sobreactuaciones, a voces impostadas. Un portero de edificio sin más, como el que puedes tener en tu piso. Bueno, esperemos que no exactamente igual…
