Palabras premonitorias que Rachel Weisz pronuncia dirigidas a Daniel Craig, anunciándole su futuro (¡ya me hubiera gustado a mi ser la que las hubiera pronunciado). Vuelven a caer críticas durísimas, habituales por otro lado cuando hablamos del género fantástico y de terror, sobre esta película exigiéndole más de lo que en realidad pretende que no es otra cosa que lograr que durante dos horas te olvides de todo lo que no sean tus palomitas.
No es una gran película, pero es entretenida y la química entre los dos actores desborda la pantalla.
Lo mejor: Es cine para no pensar y dejarte llevar.
