Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.

★★★☆☆ Buena

Melancolía

Parte 1: Disaster Wedding Movie + Drama familiar con Kirsten Dunst con un trastorno mental como el toldo de un circo.

Acierto de pleno con el título: Melancolía es la única sensación que te llega a transmitir esta película. En una escena, el personaje de Dunst, se levanta a regañadientes de la cama, sumida en una depresión de caballo. El único motivo que la lleva a caminar es el delicioso olor de un pastel de carne que acaba de preparar su hermana. Pero cuando se sienta a la mesa y lo prueba todos sus ánimos se desmoronan: “¡Sabe a ceniza!”

Y así me quedé yo. Viendo que, tras un arranque preciosista, la película de quedaba en un mal regusto en la zona del amargo de la lengua.

Según mi impresión, lo que ha hecho Lars Von Trier esta vez es, a falta de ideas, explotar un poco más sus propios trucos. Y si cuela cuela, y si no se la pela:

Protagonistas femeninos. Tick verde.

Protagonistas femeninos que cada vez que se miran al espejo ven a Andy Kaufman diciéndoles lo que tienen que hacer. Tick verde.

Puentes que no se pueden atravesar. Tick verde.

Bosques neblinosos. Tick verde.

Charlotte Gainsbourg llorando. Tick verde.

Y ya. Arrancará de vez en cuando una sonrisa, un temblor en el lagrimal y un latido de corazón más acelerado que otro. Una pena que la actividad cerebral entre en números rojos durante la mayor parte del metraje.

 

Parte 2: Apocalyptic Movie + Drama existencial con Charlotte Gainsbourg haciendo el papel más meritorio de la película.

Con todo esto, he empezado a sospechar que debe llegar un momento en la carrera de todo cineasta en que empieza a regirse por la siguiente máxima: “Para lo que me queda en el convento, me cago dentro”. Bueno, vale, quizás no a todo el mundo le pasa eso, pero es la única explicación que puedo darle a las últimas películas de Lars Von Trier.

 

Con su penúltimo film, ‘Anticristo’, él mismo declaró que la había rodado a medio gas. Se notaba entonces y se nota ahora. El danés se marca en ‘Melancolía’ una peli que puede haber pensado en los cinco minutos en los que fue a comprar el pan.

Pero ojo, que aún así habrá quien la pueda disfrutar: Escenas preciosas, calma tensa… Lars Von Trier consigue crear atmósfera, y especialmente intensa en esta segunda parte. Pero eso es algo que él puede crear sin esfuerzo, improvisando con dos actrices competentes y un escenario cualquiera. Pero para dar a luz una obra maestra, un ‘Bailar en la oscuridad’, un ‘Dogville’, incluso, para mi gusto, un ‘Europa’ hace falta más que eso: esfuerzo. Y eso es algo que no encuentro por ninguna sitio en ‘Melancolía’.

Hala, yo ya me he quedado a gusto. Supongo que Lars Von Trier también, aunque su cara me recuerde cada vez más a la de Yao Ming.

Lo mejor: Charlotte Gainsbourg; las escenas del planeta Melancolía; la intensa atmósfera de los últimos minutos.
Lo peor: La sensación de absurdo de todo lo que no son los últimos minutos; el premio a mejor actriz a Kirsten Dunst por mirar al infinito y enseñar un pecho.
publicado por Miguel Castaño Arques el 12 noviembre, 2011

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