Tron Legacy (deleite visual, coñazo de muy señor mío)

★★☆☆☆ Mediocre

Tron: legacy

El 3D me parece un sacacuartos. Un recurso más para poder incrementar el precio en taquilla y sacarnos la gallina a los fieles, que contra viento y marea, seguimos asistiendo al cine de modo casi religioso.

 

Monstruos y Alienígenas era escasamente divertida y el 3D anecdótico. Un san Valentín sangriento no iba más allá del puro divertimento. Entonces llegó Avatar. En su momento la disfrute, puede que dejándome llevar por toda la pamplina 3D y las historias que me vendían todos los medios, pero el film no resistió un segundo visionado.

 

Y de este modo llegamos a mi experiencia más satisfactoria con el “nuevo” sistema de proyección: Tron. Al igual que con Avatar me habían puesto los dientes largos. Trailers espectaculares, exitazo en el Comic-Con, etc. Aun así fui al cine con una ceja arqueada.

 

Y mis temores cobraron forma, en un capricho tecnológico que deja con la boca abierta, en ocasiones puntuales, pero que esta más vista que el TBO.

 

La historia no pudo interesarme menos. No se qué, a cuenta de qué. Las escenas con dialogo son el precio a pagar, para poder disfrutar de un mundo que por vez primera, y gracias al 3D, consigue una auténtica inmersión.

 

El problema de Avatar era su hiperrealidad. Vale, era un mundo imaginario, pero no dejaba de ser una variación de una típica selva. Lo que atrae de Tron es ese mundo extraño, único, lleno de líneas, ángulos rectos, tecnología, colores metálicos, de ahí que la inmersión sea más satisfactoria.

 

Si la contra son las escenas dialogadas, los pros son las escenas espectaculares. Y de nuevo estamos frente a un problema, ya que sueltan toda la tralla demasiado pronto. Al poco de entrar en el mundo digital, tiene lugar una batalla de “gladiadores” y una carrera de motos, que, siendo sinceros, dejan con la boca abierta, especialmente esas motos con los halos de luz. Puro disfrute visual. Después de eso, el sopor. La tensa espera de más escenas similares, que no llegan nunca, siendo la batalla final un leve alivio.

 

Destacar la música de Daft Punk, que en composición tradicional aburren, pero cuando se ponen electrónicos animan la función. También comentar un desfasado Michael Sheen, que se establece como el tapado de la función. Y condenar el vergonzoso Jeff Bridges digital que lejos de ser una anécdota, es un personaje secundario.

 

Entretenimiento a medias. Decepción. Deleite visual. Historia arquetípica. Ese es el mejor resumen para un film como Tron, con frases cortas y simples, ya que nada importa verdaderamente en la película, salvo el incremente del precio de entrada, las reediciones del original en DVD y Blu-Ray, etc.

Lo mejor: La factura visual y la música de Daft Punk
Lo peor: Es un bodrio
publicado por Alberto Zamora López el 12 octubre, 2011

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