The Acid House (tres historias bañadas en surrealismo y drogas del autor de Trainspotting)

★★★☆☆ Buena

The acid house

uizás el nombre de Irvine Welsh no diga mucho a nuestros lectores, pero si digo que es el autor de Trainspotting, novela en la que se basa el film de Danny Boyle, que tiene que haber visto todo moderno que se precie de serlo, la cosa cambia. El autor supone toda una delicia para el lector, si este busca ambientes barriobajeros, drogas, sexo guarro y sucio, maleantes, fútbol, y mucho, mucho, alcohol.  Retratista de las clases más bajas de Inglaterra, cada una de sus obras supone un fiel reflejo de la mugre de las islas, de los pobres diablos perdidos en angustias vitales, combatidas con ácidos y pintas de cerveza.

 

El escritor solo ha sido adaptado en dos ocasiones al cine, la archifamosa Trainspotting, y la desconocida, al menos por este escriba hasta hace poco, The Acid House, basada en la novela de relatos del mismo nombre.  Dirigida por Paul McCuigan, el film adapta tres relatos (dos de los mejores del libro), en una cinta oscura, sucia y maloliente.

 

Las tres historias son “La causa de Granton Star”, sobre un perdedor al que se le aparece Dios, para acto seguido convertir su vida en una especie de Metamorfosis de Kafka, “Un blandengue”, que cuenta la historia de un pringado en toda regla, y la propia “Acid House”, delirio surrealista bañado en ácido.

 

Es cierto que la puesta en escena es tosca, a pesar de los aciertos alucinógenos de la tercera historia, pero es indudable que el film huele, apesta a sórdido, sabiendo captar la mugre, con más acierto que Trainspotting, más preocupada en ser esteticista en todo momento (convirtiendo al yonqui en cool en ciertos momentos). Los actores, aunque no siempre estén acertados, resultan creíbles, siendo todo un crisol de las clases más bajas de Escocia. Conviene destacar una increíble banda sonora, que acompaña a las imágenes en todo momento.

 

Nada importa, ni puesta en escena, ni actores, cuando el material de partida es tan bueno como el que brinda Welsh. A nada que se respete el material de partida, el producto resultante será válido, y en las historias hay una absoluta fidelidad respecto al libro. Os invito a descubrir un film pasado de vueltas, surrealista a más no poder, incómodo como la vida misma, y tremendamente divertido, y también os invito a descubrir a ese gran autor que es Irving Welsh.

Lo mejor: El material de partida de Welsh
Lo peor: La segunda historia
publicado por Alberto Zamora López el 6 octubre, 2011

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