La protagonista de Sucker Punch es una joven lolitesca, peinada con coletas y maquillada como los neones del cartel de un bar de carretera, que viste con un escueto uniforme de estudiante japonesa y lleva una katana sujeta a su espalda. Dicha protagonista está acompañada, en la película, por un grupo de muchachas de su misma edad, vestidas con provocativos uniformes de combate debidamente diseñados para lograr mostrar el mayor número de carne posible durante las reyertas. Si tenemos en cuenta que el director de la película, Zack Snyder, es el mismo que anteriormente ya había dirigido el film 300, protagonizado por unos rudos personajes masculinos de espectaculares torsos y musculatura varia, cuyas únicas vestimentas estaban compuestas por unos discretos taparrabos acompañados de unas largas capas, la pregunta que nos asalta es: ¿Es Snyder una especie de obseso sexual que utiliza sus películas para dar rienda suelta a su lívido? Y, suponiendo que la respuesta a la anterior pregunta fuera afirmativa, ¿para cuando un crossover entre ambos films?

La película arranca con una cámara lenta de unos diez minutos de duración en plan videoclip épico/cutre, que nos sitúa en plena década de los años ‘50, donde encontramos a una joven, que acaba de perder a su madre, que es ingresada en un psiquiátrico por su padrastro con el fin de que le sea practicada una lobotomía frontal que la deje en plan vegetal y así el hombre pueda quedarse con todos los bienes de la difunta. Nada más entrar en la clínica, la joven, creará en su cabeza todo un mundo de fantasía que la llevará a creerse una huérfana que ha llegado a una casa de citas donde además de aliviar los bajos instintos de sus clientes, cada noche se representa un número musical donde las chicas deben bailar sobre el escenario. Cuando a la protagonista le toca demostrar sus dotes para el baile resultará ser todo un portento que deja boquiabierto a quien la contempla, debido a que, cada vez que se concentra para bailar, automáticamente se sumerge en una nueva fantasía que la convierte en una especie de soldado/ninja que debe luchar contra unas hordas malignas que le intentan dar caza.

Yo es que no se si así escrito se acaba de entender muy bien la trama, pero digamos que es una chica que se mete en un sueño creado por su cabeza y que dentro de ese sueño, a la vez, entra dentro de otro sueño todavía más profundo. Vamos, que es como Origen pero protagonizado por chicas en minifalda enseñando cacho y que en lugar de ciudades doblándose sobre sí mismas aparecen dragones, zombis y robots gigantes. Visto así la cosa pinta bien, pero no se confíen.

Total, que ya sea en un psiquiátrico o en un prostíbulo lo que a la chica le viene más de gusto es pirárselas de allí cuanto antes. Nuestra prota deberá convencer a sus compañeras, recluidas como ella, para que la ayuden y así poder escapar todas juntas. Para ello deberán reunir cinco objetos indispensables para lograr que el plan de fuga pueda llegar a buen puerto.

El director de la peli, Zack Snyder, se dio a conocer con el remake de Amanecer de los muertos (¿su mejor película hasta la fecha?), más tarde llevó a la pantalla grande las novelas gráficas 300 (donde se disparó su popularidad) y Whatchmen (en la que hizo lo que pudo a pesar de que el resultado final no terminara resultando ser del todo satisfactorio), y el año pasado optó por pasarse a la animación con Ga’Hoole: la leyenda de los guardianes. En Sucker Punch, Snyder, vuelve a hacer gala de todo su potencial visual, logrando por momentos un poderío estético digno de admirar pero que, una vez más, parece caer en saco roto debido a lo vacío que termina siendo el resultado final. Otra cosa ya sería el hecho de que el hombre debería ingresar en alguna clínica de desintoxicación para intentar recuperarlo de su peligrosa adicción a la cámara lenta (sigo pensando que Snyder dirige cortometrajes, pero que con tanta cámara lenta terminan convirtiéndose en largos en post-producción). Entre las protagonistas del film encontramos a unas desgraciadamente más sosas que sexys Emily Browning (Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket) y Vanessa Hudgens (High School Musical) entre otras.

Viendo la película uno tiene la sensación de que a Zack Snyder le gusta más un story board que a un tonto un lápiz. Estéticamente la película es impecable y el film termina resultando ser todo un suma y sigue de géneros, ideas y referencias tan (a priori) atrayentes como (finalmente) vacías de contenidos e intenciones. Todo ello metido en una trama que no acaba de arrancar ni dirigirse a ningún lado a pesar de lo cual incluso se permite el lujo de aportar varios giros argumentales. Snyder parece más interesado en conseguir que a la protagonista se le mueva debidamente el pelo cuando esté luchando con una especie de gigante samurai y colocar perfectamente la cámara para que el espectador le pueda ver bien las bragas cada vez que pegue un salto imposible, que en conseguir una buena historia que logre unir las espectaculares batallas que aparecen en el film. Sucker Punch termina siendo un pastiche visualmente atrayente pero sin pies ni cabeza que, a pesar de pretender ser un entretenimiento de nivel, termina aburriendo soberanamente ante la repetición del modelo y la fórmula. Cinco son los objetos necesarios y después del segundo un servidor ya empezaba a tener más que suficiente.

publicado por Jefe Dreyfus el 4 octubre, 2011

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