En una Gran Bretaña fascista, el desorden político, la corrupción parlamentaria y la manipulación del pueblo, son fichas de dominó que caen una tras otra. Un violento idealista enmascarado (interpretado por Hugo Weaving) conseguirá hacerse con el poder gubernativo, aunque para ello tenga que derrumbar el Parlamento británico, para así hacer cambiar a un país entero. Y salvar a una pobre e indefensa Natalie Portman con la que surgirá una romántica historia de amor.
Lo mejor: Su ambiciosa dirección artística.
Lo peor: Que compite contra Sin City.
