Una primera parte de carácter puramente emocional, que nos hace sentir lo humano que somos, valorar las cosas importantes de la vida, como son los sueños. Sueños que no han podido cumplirse antes de que la muerte llame a nuestra puerta. Pero siempre (y para siempre) hay un legado a tu lado capaz de hacer realidad esos sueños. Una historia de amor animada pero real, con sus momentos felices y sus momentos dolorosos. La segunda parte es más de carácter recreativo, con una divertidísima aventura acompañado de un niño explorador regordete, un encantador pájaro de colores y un perro que habla.
Pixar consigue un extraordinario diseño de personajes, que son caracterizados con variopintas personalidades. El poder de la animación lo tiene Pixar, tal y como nos lo demostró con la obra maestra ‘WALL•E’.
Lo mejor: La caracterización de los personajes.
Lo peor: Que la animación no se valore como es debido.
