Cortés nos regala este thriller al más puro estilo Hitchcockiano, con el que desentierra la genialidad y la artesanía de las películas de antes.

★★★★☆ Muy Buena

Buried (enterrado)

¡HaaHaa! ¡HaaHaa! ¡HaaHaa! ¡HaaHaa!… he acabado totalmente exhausto. Todavía no he conseguido reponerme después de ver ‘Buried’.

‘15 días’ fue el primer trabajo de Rodrigo Cortés, un ingenioso falso documental de 40 minutos donde satirizaba a la sociedad de consumo. Debutó con el largometraje ‘Concursante’, una interesante visión sobre el mundo financiero y la sociedad actual. Y ahora ‘Buried’, un penetrante ejercicio de 90 minutos capaz de sumergirte en lo más profundo de la angustia y del desasosiego.

Después de un minuto totalmente a oscuras, en el que nuestras pupilas se han acostumbrado a la completa oscuridad, el rostro de Ryan Reynolds (Paul Conroy) es iluminado por la luz tenue de una llama. El guión de Chris Sparling dota a su personaje sepultado con varios objetos (un zippo, un móvil, una linterna, un cuchillo y un lápiz), en los que se sustenta una narración de efectivo suspense y tensión. Sus insistentes llamadas de teléfono al Gobierno de los Estados Unidos, a la empresa para la que trabaja, a los familiares, al secuestrador, con el fin de encontrar un halo de esperanza, son en vano. El tiempo se agota al igual que la batería del móvil y nadie hace nada para emprender un rescate desesperado. Cortés prefiere una dirección de medios limitados y un notorio, asombroso e intensivo trabajo de Reynolds, al empleo de recursos como flashbacks o voz en off, que estamos tan cansados de ver. En tiempos en los que la originalidad escasea en el cine ‘made in Spain’, Cortés nos regala este thriller al más puro estilo Hitchcockiano, con el que desentierra la genialidad y la artesanía de las películas de antes.
Lo mejor: Su asfixiante atmósfera.
Lo peor: El final.
publicado por Ángel López Gallego el 22 agosto, 2011

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